domingo, 10 de octubre de 2021

Sentencia CIDH: Gustavo Garzón desapareció en manos del Estado, 2021/10/08 en: la palabra abierta

 Sentencia CIDH: César Garzón desapareció en manos del Estado

8 octubre, 2021  Posted by Leonardo Parrini  Investigación, Política, Sociedad

Corrían los años noventa. La noche del 9 de noviembre César Garzón Guzmán de 32 años fue visto por última vez en una discoteca de la ciudad de Quito. Garzón era escritor y tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la Editorial El Conejo. Lo que ocurrió con el joven intelectual fue una desaparición forzada en la que “se presume la responsabilidad de la Policía Nacional”, según sentencia judicial internacional.


Crimen de Estado


En el contexto del caso en momentos de la desaparición de César Garzón, fines de 1990 -plena vigencia del gobierno de Rodrigo Borja- existía una política de represión en contra de personas relacionadas con el grupo “Alfaro Vive Carajo” (AVC) por parte de miembros de la seguridad estatal que incluía detenciones ilegales y desapariciones forzadas. Garzón había sido detenido el 7 de agosto de 1990 y permaneció incomunicado y torturado por miembros del Servicio de Investigaciones Criminales de Pichincha, fue trasladado luego a la Prisión García Moreno donde estuvo recluido durante tres meses hasta el 7 de septiembre de 1990, día en que fue sobreseído y salió en libertad. Al cabo de dos meses a partir de ese momento, César Garzón desapareció la noche del 9 de noviembre cuando salía de la discoteca Son Candela, ubicada en las calles Amazonas y Reina Victoria en la ciudad de Quito. Se truncaba así una carrera profesional de Garzón como doctor en Literatura, con evidente sospecha de un final trágico bajo la forma de un crimen de Estado.


Esta semana el caso entró en una nueva etapa cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sentenció que el Estado ecuatoriano es responsable “por la desaparición forzada del señor César Gustavo Garzón Guzmán y por la violación de sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial”. Adicionalmente, la corte sentenció que se atentó contra derechos a las garantías judiciales protección e integridad de los familiares del desaparecido.


El expediente de César Garzón fue investigado por una Comisión de la Verdad que documentó lo sucedido con el escritor ecuatoriano, mediante Informe Final, “Sin verdad no hay Justicia”, que calificó la desaparición forzada en manos de la Policía Nacional. En el mes de septiembre de 2011, la comisión inició una indagación previa en relación con el caso y en mayo de 2013, los familiares de Garzón interpusieron la denuncia que dio inicio a una nueva indagación. El proceso continúa abierto sin avances significativos, por lo que los acontecimientos que afectaron al escritor desaparecido “permanecen en la impunidad”, sentenció la CIDH.


El dictamen de la corte constituye una forma de reparación, no obstante, ordenó diversas medidas reparatorias entre la que se incluyen que el Estado debe continuar investigando el caso, mientras que, si se establece que la víctima falleció, se debe entregar sus restos a sus familiares quienes deberán recibir apoyo psicológico. La sentencia contempla que se indemnizará con $ 10.000 dólares a la familia de Garzón por daños materiales e inmateriales, así como el pago de costas y gastos. La madre de Garzón -Clorinda Guzmán- recibirá, además, $57.000 por concepto de ingresos dejados de percibir a favor de su hijo, y otros $80.000 por concepto de daño inmaterial.


La CIDH estima que la madre experimentó “graves sufrimientos por cuenta de la desaparición de su hijo y por los actos de revictimización cuando se realizaba las labores de búsqueda”, ante lo cual estipula que la señora deberá recibir $ 40.000 dólares por concepto de daño inmaterial, agregando otros valores determinados.


Con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se cierra un aciago capítulo del caso de César Garzón, en tanto que la justicia es asignatura pendiente hasta cumplir a cabalidad los dictámenes del fallo judicial.


TAGS: CIDH César Garzón

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About Leonardo Parrini

Periodista. Fotógrafo. Director-Editor de la revista digital LAPALABRABIERTA. Colaborador de las revistas ROCINANTE y BABIECA (Campaña de Lectura Eugenio Espejo). Conductor del programa La Oreja Libertaria, Radio Pichincha 95.3 FM. Autor de los libros La hora del lobo (2000), Decapitar a la Gorgona: ¿la corrupción, una moral de la crisis? (2001), Eva sin paraíso (2003), Diálogo comunitario en democracia (2013), Égüez. La memoria insumisa (2016), Escritos en clave morse (2018). Ha colaborado en Revista Diners como comentarista de obras literarias.

https://www.lapalabrabierta.com/2021/10/08/sentencia-cidh-cesar-garzon-desaparecio-manos-del-estado/

Corte IDH condena a Ecuador 2021/10/07 en El Comercio

 07 de octubre de 2021 22:23

CorteIDH condena a Ecuador por desaparición forzada de Gustavo Garzón

 

 




El Estado de Ecuador durante la audiencia pública había aceptado su responsabilidad internacional por la violación a los derechos de Garzón y su familia. Foto: Tomada de la cuenta Twitter @CorteIDH


EFE (I)

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) condenó este jueves 7 de octubre del 2021 al Estado de Ecuador por la desaparición forzada del escritor César Gustavo Garzón Guzmán, ocurrida en Quito en el año 1990.


La sentencia de la corte indica que el Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial.


El caso se relaciona con la desaparición forzada de César Gustavo Garzón Guzmán, la cual habría ocurrido en un contexto general de desapariciones forzadas cometidas por agentes estatales en contra de personas identificadas como subversivas, pertenecientes a los grupos “Alfaro Vive Carajo” y “Montoneras Patria Libre”.


El Estado de Ecuador durante la audiencia pública realizada en el pasado mes de enero había aceptado su responsabilidad internacional por la violación a los derechos de Garzón y su familia.


“El Tribunal concluyó, además, que el reconocimiento de responsabilidad realizado por el Estado produce plenos efectos jurídicos. En todo caso, estimó necesario determinar en la sentencia los hechos ocurridos de acuerdo a la prueba recabada y a la luz del reconocimiento de responsabilidad”, explica la sentencia.


Guzmán era un escritor que se encontraba escribiendo la tesis de su doctorado. También era tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la editorial “El Conejo”.


El día de los hechos, Garzón, de 32 años en esa fecha, estuvo con un grupo de amigos en una discoteca, siendo este el último lugar donde fue visto. Su familia, al notar que no llegó a la casa, inició su búsqueda y acudió al Servicio de Investigación Criminal de Pichincha para denunciar la desaparición.


La CorteIDH destacó que la Comisión de la Verdad de Ecuador documentó el caso de Garzón en su Informe Final “Sin verdad no hay Justicia” y calificó lo ocurrido como una desaparición forzada en la que “se presume la responsabilidad de la Policía Nacional”.


Luego de presentado el Informe Final en septiembre de 2011, se inició una indagación previa en relación con él. Posteriormente, en mayo de 2013, los familiares de Garzón interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación.


Sin embargo, el proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos permanecen en la impunidad.


En la sentencia el Tribunal internacional dispuso que “el Estado (de Ecuador) debe realizar, a la mayor brevedad, una búsqueda rigurosa, sistemática y con los recursos humanos y económicos adecuados, en la que realice todos los esfuerzos para determinar el paradero de César Gustavo Garzón Guzmán”.


Además, “debe continuar y llevar a cabo, en un plazo razonable y con la mayor diligencia, las investigaciones que sean necesarias para identificar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables de la desaparición forzada”, cita el texto.


El fallo de la Corte establece reparaciones económicas por daño material e inmaterial a las víctimas.


La CorteIDH, con sede en Costa Rica, forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), y sus resoluciones son de acatamiento obligatorio para los países del hemisferio que han reconocido su jurisprudencia.



Mujer es asesinada durante asalto a mano armada en Pujilí, Cotopaxi

ETIQUETAS: CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS • DESAPARICIÓN • DESAPARICIÓN FORZADA • GUSTAVO GARZÓN • VIOLACIÓN

https://www.elcomercio.com/actualidad/seguridad/condena-ecuador-desaparicion-gustavo-garzon.html?fbclid=IwAR0u4hRiR885MpQXiCIgQVePCe0SgbZTRSUtAcQ3bjMLIjsjZc2-Md2MwDw

Corte condena al Estado ecuatoriano ¿Qué significa? 2021/10/08 en gk city

 Corte IDH condena al Estado ecuatoriano por desaparición forzada de Gustavo Garzón, ¿qué significa?

Gustavo Garzón desapareció hace más de 30 años

Karol E. Noroña · 8 de octubre del 2021

Clorinda Guzmán, madre de Gustavo Garzón, escritor y militante desaparecido el 19 de noviembre de 1990. Cortesía de Apxel.


La familia del escritor y militante Gustavo Garzón —desaparecido desde el 10 de noviembre de 1990, durante el gobierno de Rodrigo Borja— tuvo que esperar más de 30 años para que el Estado ecuatoriano fuese responsabilizado por la desaparición de Garzón. 


El 7 de octubre de 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) condenó a Ecuador por la desaparición forzada de Garzón y declaró en su sentencia que el Estado es “responsable por la violación de sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial”. 


Clorinda Guzmán, su madre, se unió a la lucha por las personas desaparecidas en 1990. Acompañaba a otros familiares que buscaban a sus seres queridos. Entre ellos, Pedro Restrepo y Luz Elena Arismendi, padres de Santiago y Andrés Restrepo, desaparecidos en 1988 en el gobierno de León Febres Cordero. Cada miércoles se plantaban ante el Palacio de Carondelet para exigir respuestas. En el país no las encontraron y, como en tantos otros casos, tuvieron que acudir a instancias internacionales. 


 


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Para la Corte IDH, esta sentencia es, en sí misma, una forma de reparación para Gustavo Garzón  y su familia, que presentó el caso de su desaparición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hace 25 años. Recién en julio de 2019, la Comisión lo remitió a la Corte, cuyos jueces ahora ordenaron cinco medidas de reparación integral:


Obligación de investigar: el Estado ecuatoriano deberá  “continuar eficazmente y con la mayor diligencia las investigaciones y el proceso penal en curso” para identificar y juzgar a los responsables de la desaparición forzada de Garzón. 

Determinación de su paradero: el Estado deberá ejecutar una búsqueda rigurosa por “la vía judicial y administrativa pertinente” para encontrar a Gustavo Garzón. Si se hallan sus restos, deberán ser entregados a sus familiares con la mayor brevedad posible y sin costo alguno. 

Medidas de rehabilitación: Ecuador deberá brindar gratuitamente, a través de instituciones de salud especializadas y de forma inmediata, tratamiento psicológico y psiquiátrico que requieren las familias sobrevivientes y víctimas, previo consentimiento informado y por el tiempo que lo necesiten. Esta ha sido una exigencia constante de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec).

Medidas de satisfacción: el Estado debe publicar un resumen oficial de la sentencia de la Corte IDH en un diario de amplia circulación nacional y la integridad de la sentencia en el sitio web del gobierno. Asimismo, deberá realizar un acto de reconocimiento de responsabilidad internacional en relación al caso. 

Indemnizaciones compensatorias: el Estado deberá pagar 15.000 dólares por daños materiales e inmateriales a la familia de Garzón. 

¿Quién fue Gustavo Garzón?

Gustavo Garzón fue un escritor y militante del movimiento subversivo Montoneros Patria Libre, considerado una célula terrorista por el gobierno de Febres-Cordero. El cuatrienio en que el líder socialcristiano estuvo en el poder estuvo marcado por constantes abusos contra los derechos humanos (entre ellos, detenciones arbitrarias, desapariciones e incluso ejecuciones extrajudiciales) de personas que el régimen consideraba peligrosas. 


A Febres-Cordero lo sucedió en el poder el socialdemócrata Rodrigo Borja. En su gobierno, a pesar de la política oficial de terminar con la represión previa, aún se dieron abusos y desapariciones por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. 


El 9 de noviembre de 1990, Gustavo Garzón salió de su casa, en el barrio San Juan, en el centro de Quito. Ese día, Garzón fue a una biblioteca para avanzar en su tesis de doctorado literario. Apenas unos meses antes, el 7 de septiembre, había salido de prisión después de haber sido torturado y acusado de un asalto que nunca pudo comprobarse, por lo que fue sobreseído. Desde que fue liberado, sufrió constantes  persecuciones —tanto en casa como en las calles, dicen sus familiares.


Ese 9 de noviembre se vio con amigos en la clásica discoteca Son Candela. Estuvo con ellos durante horas, hasta la madrugada del 10 de noviembre. Ese fue el último que lo vieron vivo. Tenía 32 años. 


Desde ese día, su familia ha exigido respuestas sobre su paradero. Clorinda Guzmán, unida a la lucha por los desaparecidos en el Centro Histórico, gritó siempre por su cuarto hijo, cultor de letras desde que cursaba las aulas del colegio Montúfar, que experimentó con las matemáticas, la estadística y la aviación y que eligió la militancia de la izquierda radical en el país. 


La investigación de su desaparición tiene más de 40 mil  fojas, agrupadas en 40 cuerpos fiscales. Continúan almacenadas en la Dirección de Derechos Humanos y Participación Ciudadana en la Fiscalía, hasta este 2021, según la investigación de la periodista Mayra Caiza, compactada en el documental Brutal como el rasgar de un fósforo,  que relata el caso y la vida del escritor y militante.  


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Una vida de resistencia

“Gracias a todas las personas que piensan en mi hijo Gustavo” dijo Clorinda Guzmán,  sentada en el centro del escenario de una sala de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en julio pasado en el estreno de Brutal como el rasgar de un fósforo. 


En aquel momento le pregunté qué significaría para ella una sentencia de la Corte IDH contra el Estado ecuatoriano, dijo que sería reivindicatoria pero también un claro signo de la impavidez estatal. “Es una decepción el haber luchado tantos años y no haber conseguido nada porque los gobiernos nunca han respondido”, reclamó. 


Para Lidia Rueda, presidenta de Asfadec, esta sentencia es una muestra más de que “la única respuesta es la lucha en las calles, porque si no hacemos eso, en el país no pasa nada, no les importa”, dijo. En Ecuador, según cifras oficiales, hay 1876 personas desaparecidas, aunque la organización piensa que esa es mucho menor a la real. A través de su activismo, Asfadec reclama por más de 4.400 desaparecidos, una cifra que fue emitida por el entonces fiscal general Galo Chiriboga en 2015. Pero no se cansan. Ahora, uno de los hermanos de Gustavo, Rodrigo, es secretario de Asfadec y continúan reclamando investigaciones efectivas. 


La lucha de las familias logró que en Ecuador se aprobara la Ley Orgánica para la Actuación de Búsqueda de Personas Desaparecidas en enero del 2020. En noviembre de ese año, se emitió su reglamento —cinco meses después del plazo dispuesto por la Asamblea Nacional. Sin embargo, las negligencias denunciadas por las familias continúan. “No hay fiscales capacitados, las investigaciones continúan en indagación previa, no hay diligencias ni pericias efectivas. No es una persona, son miles de familias con sillas vacías en casa”, cuestiona Lidia Rueda. 


Cuando Guillermo Lasso asumió la presidencia, en mayo de 2021, Asfadec hizo un llamado para que el nuevo gobierno atienda la situación de las personas desaparecidas. Incluso, le enviaron una carta pidiéndole concretar una reunión. Hasta este 8 de octubre, no ha habido respuesta del presidente de la República, quien tampoco ha hecho pronunciamiento público alguno sobre el tema. En su plan de gobierno, al igual que en los de los otros 15 candidatos que se disputaron la presidencia, no hubo una sola línea dedicada a los desaparecidos en Ecuador. 


 


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Karol E. Noroña

Quito, 1994. Periodista y cronista ecuatoriana. Cuenta historias sobre los derechos de las mujeres, los efectos del crimen organizado en el país y cubre permanentemente la lucha de las familias que buscan sus desaparecidos. Ha escrito en medios tradicionales e independientes nacionales e internacionales. Segundo lugar del premio Periodistas por tus derechos de la Unión Europea en Ecuador. Forma parte de la organización Chicas Poderosas Ecuador.

https://gk.city/2021/10/08/sentencia-desaparicion-forzada-gustavo-garzon-ecuador/?fbclid=IwAR2_QMcWdl6EPk5AG8Bne7HJWLrtAU-t2v4z4KV3X_82aAko7KG51h3D8J0


Corte IDH indicó que el estado ecuatoriano es responsable 2021/10/07

 Corte IDH indicó que el Estado ecuatoriano es responsable por desaparición de escritor

César Gustavo Garzón Guzmán desapareció hace tres décadas en la ciudad de Quito.


7 de octubre, 2021 - 18h46



Sede de la Corte IDH, en Costa Rica. Foto tomada del sitio web de la corte.

Este jueves la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sentenció que el Estado ecuatoriano es responsable “por la desaparición forzada del señor César Gustavo Garzón Guzmán y por la violación de sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial”.


La corte también indicó que se atentó contra los derechos a las garantías judiciales, protección e integridad de los familiares del desaparecido.


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Garzón era escritor y tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la editorial El Conejo. Desapareció el 9 de noviembre de 1990, a la edad de 32 años. Fue visto por última vez en una discoteca.


“La Comisión de la Verdad de Ecuador documentó el caso de César Gustavo Garzón Guzmán en su informe final ‘Sin verdad no hay Justicia’ y calificó lo ocurrido como una desaparición forzada en la que ‘se presume la responsabilidad de la Policía Nacional’. Luego de presentado el informe final de la Comisión de la Verdad, en septiembre de 2011, se inició una indagación previa en relación con este caso. En mayo de 2013, los familiares del señor Garzón Guzmán interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación. El proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos que afectaron al señor Garzón Guzmán permanecen en la impunidad”, explicó la corte.


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La Corte IDH estableció que su sentencia constituye, por sí misma, una forma de reparación. Pero también ordenó varias medidas como reparación.


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Estas incluyen que el Estado debe continuar investigando el caso, mientras que, si se establece que la víctima falleció, se deben entregar sus restos a sus familiares, quienes deberán recibir apoyo o tratamiento psicológico.


Además se menciona que se deberá indemnizar por daños materiales e inmateriales, así como el pago de costas y gastos.


“(...) la Corte estima pertinente fijar en equidad la cantidad de USD $ 10.000,00 (diez mil dólares de los Estados Unidos de América), como indemnización por concepto de daño emergente, la cual deberá ser entregada a la señora Clorinda Guzmán de Garzón”, la madre de la víctima.


Ella también deberá recibir $ 57.000 por concepto de ingresos dejados de percibir a favor del señor César Gustavo Garzón Guzmán, así como otros $ 80.000 por concepto de daño inmaterial.


“En segundo lugar, la Corte estima que la señora Clorinda Guzmán de Garzón experimentó graves sufrimientos por cuenta de la desaparición de su hijo y por los actos de revictimización cuando realizaba las labores de búsqueda. Por lo anterior, la Corte fija en equidad la suma de USD $ 40.000,00 (cuarenta mil dólares de los Estados Unidos de América), por concepto de daño inmaterial, la cual debe ser pagada a su favor”, se añade en la sentencia, que también estima otros valores. (I)

https://www.eluniverso.com/noticias/politica/corte-idh-indico-que-el-estado-ecuatoriano-es-responsable-por-desaparicion-de-escritor-nota/

domingo, 26 de septiembre de 2021

Patricio Manns

Patricio Manns
No se si es pesar, dolor o la emoción de su presencia única y por tanto tiempo, lo que me 
invade en esta circunstancia final en la vida de Patricio. Creo que el tiempo de su vida no 
le dejó lugar al descanso si lo medimos en libros, artículos, amores, invenciones, 
canciones, poemas e ingestiones poderosas de los mostos que hacen famoso a este país. 
Pero he sabido que murió en paz, que su última palabra fue para confesarle a Liselotte, su 
hija, que sentía la cama blanda y tibia. Luego un suspiro y hasta pronto o hasta siempre 
como es su caso.
Patricio fue, junto a Violeta, Víctor Jara y Rolando Alarcón un pilar fundamental en la 
historia de la canción en el siglo XX. Su rigor en la escritura de las imágenes de sus 
canciones nos sorprenderá por generaciones. No en vano Nicanor Parra dijo una vez que 
canciones como “Arriba en la Cordillera” se escribían “una vez a las quinientas”. O el gran 
músico cubano Leo Brouwer que expresó admiración por la invención armónica de su 
canción “Cuando me acuerdo de mi país”, escrita en Cuba durante su exilio. A finales de 
los años sesenta, mientras yo estudiaba en el Conservatorio en Santiago, escuché de boca 
de Gustavo Becerra, relevante músico académico, decir que la mejor canción chilena que 
había escuchado era “Valdivia en la niebla” de Patricio Manns. Digo todo esto, quizá para
enfatizar la inexcusable distracción que ha tenido el Estado con su figura al no otorgarle la 
máxima distinción, el Premio Nacional, que tanto añoraba. Sus canciones y sus libros son 
aquellos objetos de primera necesidad que nos trasladan a mundos de ensoñación que 
son refugios indispensables en la a ratos dura vida de los seres humanos.
Con la partida de Patricio siento también que se va cerrando aquella puerta grande y 
sonora, de estridencia mundial, como fue la Nueva Canción Chilena.
Con Patricio teníamos varias cosas en común que hicieron de nuestra relación algo 
fraternal, natural, como si de hermanos se tratara. No solo más de cuarenta canciones que 
nacieron con fuertes emociones compartidas, Vuelvo y Medianoche, sino la idea que el 
sur de Chile nos hermanaba, la Cordillera de Nahuelbuta, en su caso y la Araucanía en el 
mío, Lautaro, mi ciudad. Me decía Patricio que cuando subía a la cima de esa cordillera 
podía divisar mi pueblo y diez volcanes. Yo le creía. También bromeaba que éramos de 
verdad hermanos por que su madre, que fue compañera de mi madre en la gloriosa 
Escuela Normal de Angol en los años treinta, había compartido un tiempo con mi padre y 
viceversa. En fin. Manns gran fabulador. Hace unos cuantos meses me envió un texto que 
escribió para el aniversario de la muerte de Federico García Lorca, se llama EL Cuando de 
García Lorca. Allí escribe magníficamente el trayecto de Lorca hasta su tumba. Yo escribí 
una música con un dejo andaluz. Fue nuestra última canción juntos.
Hoy se me vienen en mente algunas de las canciones que nacieron de nuestra amistad 
artística. Una en particular, que nos produjo un sobresalto de fuerte emoción en el exilio, 
la escribió sobre una música que yo había hecho para un film. Palimpsesto. Hoy la 
cantamos sin instrumentos, como un coro pulcro que confiesa un noble pensamiento que 
tenemos quienes venimos cantando desde aquellos lejanos tiempos de la Nueva Canción:
“Si nos va a arder la gana en toda luna
Y hemos de andarla juntos tierra a tierra
Que en las raíces, Libertad nos una”
Horacio Salinas A.
Director Inti Illimani Historico.

jueves, 9 de septiembre de 2021

La Batalla de Chile de Patricio Guzmán

 Hito] La Red emitirá en horario prime "La Batalla de Chile", el aclamado documental que explica la crisis de 1973 en tres grandes capítulos, en la víspera del 11 de septiembre: "Con esto se paga una deuda histórica de la televisión chilena".

11 DE SEPTIEMBRE DE 1973: Chile, no te olvido (3) "La Batalla de Chile" [tres partes] La película documental más conmovedora Director: Patricio Guzmán Parte 1: "La Insurrección de la Burguesía" clic: https://www.youtube.com/watch?v=NuQhPEmjUQQ 'Describe con rigor histórico cómo se fue gestando el golpe de Estado que condujo al derrocamiento de Salvador Allende como presidente constitucional de Chile. Alexis Ponce

Peralta, Nombrar para no desaparecer en Wambra Medio digital comunitario

 Nombrar para no desaparecer

La memoria de Gustavo Garzón

Por: Gabriela Peralta @gaperalta07

Asistencia de investigación: Emilia Palacios

Edición general: Ana María Acosta @yakuana

Diseño portada: Roberto Chávez

Fotografías de INREDH y del archivo familia de Gustavo Garzón

Publicado 08 de septiembre 2021

Tiempo de lectura: 7 minutos

Doña Clorinda, madre de Gustavo y su nieta Cristina Garzón

Una fotografía en la casa de su abuela Clorinda fue el primer acercamiento que tuvo Cristina Garzón con su tío Gustavo Garzón Guzmán. Cristina rememora que, durante su infancia y adolescencia, mientras jugaba con sus primas, sus familiares nombraban a Gustavo con frecuencia en sus conversaciones. También recuerda que lo mencionaban en la radio y en la televisión. Fue por eso que, desde muy pequeña, entendió que Gustavo era miembro de su familia, que era escritor y que había desaparecido en 1990. Apenas ahora, a sus 25 años, ella reescribe lo que significa Gustavo Garzón para su padre, sus tíos y, sobre todo, para su abuela Clorinda. Apenas ahora entiende la falta que le hace su tío, porque le gusta escribir y le hubiese encantado que él leyera sus textos.

Cristina recuerda que, en la escuela, cuando hablaban de temas relacionados con los presidentes, pedía la palabra para referirse a su tío y, en especial, al gobierno de León Febres Cordero, quien creó una política de control y represión contra los grupos subversivos, en el marco de la Ley de Seguridad Nacional, que se mantuvo incluso después de finalizado su gobierno en 1988:

–Yo, desde pequeña, ya tenía este concepto de que el gobierno, viéndolo como un sistema, además de que te cuida y te ampara, también te ataca – dice Cristina.

Cuando Cristina ingresó a la universidad a estudiar Comunicación Social fue entendiendo mucho más lo que sucedió.

– El mismo Estado se encargó de que no se sepa del nombre de mi tío, de que todo su rastro quede borrado como si no hubiese existido.

César Gustavo Garzón Guzmán tenía 32 años cuando desapareció, de manera forzada, el 10 de noviembre de 1990, en Quito, Ecuador. Militante y escritor, Gustavo desarrolló su actividad literaria y política en La Mosca Zumba, colectivo de creación literaria y de crítica social, que luego abandonó para unirse, en 1985, al Movimiento Montoneras Patria Libre (MPL). Por su activismo político, el 7 de agosto de 1989, Gustavo fue detenido por miembros del Servicio de Investigación Criminal de Pichincha (SIC-P), creado durante el gobierno de Febres Cordero, pero aún vigente en el gobierno de Rodrigo Borja.

Sus familiares, en el informe No. 70/10, del 2 de julio de 2010, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), relataron que fue incomunicado y torturado en los primeros días de su detención con el fin de que confesara pertenecer a un grupo armado ilegal. Luego, fue trasladado al Centro de Detención Provisional de Pichincha (CDP), que en aquellos años se encontraba junto al expenal García Moreno. Allí permaneció preso por más de 13 meses, tiempo que continuó escribiendo sus obras literarias. El 7 de septiembre de 1990 fue liberado después de que el juez de la causa declaró su sobreseimiento definitivo (suspensión) del procedimiento judicial. Sin embargo, ya estando en libertad, permaneció en constante vigilancia por las fuerzas de seguridad del Estado.

La mañana del 9 de noviembre de 1990, Gustavo Garzón fue a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) a realizar su tesis para su grado de Doctor en Literatura. Al medio día, cobró un cheque por la publicación de su libro Las coplas populares del Azuay y por la noche, a las 21 horas, realizó una última llamada a su madre Clorinda para comunicarle que tardaría un poco en llegar a casa. Luego se reunió con sus amigos en la discoteca “Son Candela”, ubicada en la Avenida Amazonas y Reina Victoria (Quito) y, aproximadamente, a las 12:00 am del 10 de noviembre, cuando salía de la discoteca, desapareció.

La lucha de una madre

foto Gustavo Garzón – INREDH

Aquella llamada que Gustavo realizó el 9 de noviembre de 1990 fue el último contacto que su madre tuvo con él.  Desde aquel día inició la lucha de Doña Clorinda por encontrar a su hijo.

Clorinda, desde el primer día, tomó la foto de su hijo y salió a las calles a difundir su rostro. Así se unió a otras madres, quienes también buscaban a sus hijos desaparecidos, a los plantones de cada miércoles en la Plaza Grande, en el Centro Histórico de Quito. Ahí se encontró con Luz Elena Arismendi, madre de Andrés y Santiago Restrepo, conocidos como “Los hermanos Restrepo”, dos jóvenes ecuatorianos que desaparecieron en 1988, durante el gobierno de León Febres Cordero.

Esta acción que empezó en los años 80, se ha mantenido a lo largo de los años y hoy se han sumado cada vez más familiares de personas desaparecidas. La Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos en el Ecuador (Asfadec), organización sin fines de lucro, creada en 2012, con el fin de unir esfuerzos de familiares, allegados y amigos de personas desaparecidas, se encuentra cada miércoles en la Plaza Grande. Al igual que alguna vez lo hicieron Luz Elena y Clorinda hasta que su cuerpo soportó; hoy son otras madres las que agitan carteles, gritan y claman justicia. 

Después de años de buscar respuestas sobre lo que ocurrió con su hijo y no encontrarlas en el país, Clorinda Guzmán llevó su denuncia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Corte IDH, y, el 29 de enero de 2021, la Corte dictaminó la responsabilidad del Estado ecuatoriano en la desaparición de Gustavo Garzón.

Según la Corte IDH, la desaparición de Gustavo se dio en un contexto de desapariciones forzadas cometidas por agentes estatales, en contra de personas pertenecientes al grupo subversivo Alfaro Vive Carajo y Montoneras Patria Libre. De acuerdo a lo que estableció la Corte, en su cuadernillo de jurisprudencia Nº 6, publicado en 2020, se considera que la desaparición forzada de personas es una “violación múltiple y compleja de derechos humanos”. A pesar de que la Corte IDH determinó responsabilidades del Estado, tanto Doña Clorinda, como el resto de su familia, no han recibido ninguna reparación integral y el Estado no ha impulsado una investigación penal de los hechos.

En 2007, durante el gobierno de Rafael Correa se creó la Comisión de la Verdad, mediante decreto ejecutivo 305, para investigar y esclarecer “los hechos de violencia política” ocurridos en el país entre los años 1984-2007. El informe de la Comisión de 2010 dice que “los propósitos específicos de los agentes estatales al perpetrar desapariciones forzadas, apuntan a eliminar la identidad de la persona, afectar la identidad de pertenencia a un grupo y a no dejar rastro sobre violaciones cometidas en contra de la víctima”.

El informe de la Comisión de la Verdad evidenció que, de 1985 a 2004, hubo 17 víctimas de desaparición forzada: 16 ecuatorianos y una persona de nacionalidad peruana. “De aquellas 17 víctimas de desaparición forzada, tres han sido reconocidas como integrantes de Alfaro Vive Carajo (1985) y una ha sido relacionada con la organización Montoneras Patria Libre (1990)”. Este último año coincide con la desaparición de Gustavo Garzón.

Asimismo, de acuerdo al informe de la Comisión, en el gobierno de León Febres Cordero (1984-1988) se registraron un total de 32 ejecuciones extrajudiciales. La ejecución extrajudicial es “toda acción ejecutada por un funcionario o agente público en ejercicio de sus funciones, o incluso efectuada por terceros bajo la instigación, consentimiento o aceptación por parte del Estado, cuya finalidad última es privar de la vida a una persona o a un grupo de personas”.  Es así que, en el gobierno de Febres Cordero, “fueron ejecutados extrajudicialmente 12 de los 16 miembros de Alfaro Vive Carajo que la Comisión ha registrado como víctimas de este tipo de violación de los derechos humanos, y 6 miembros del M-19 de Colombia”.

Además, el informe de la Comisión de la Verdad describe que en el gobierno de Rodrigo Borja Cevallos (1988-1992) se registraron 7 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, “una en 1989, 2 en 1990, 3 en 1991 y 1 en 1992, como consecuencia de operativos policiales y militares contra miembros de Alfaro Vive Carajo y otros relacionados con el control de la seguridad pública”.

Brutal como el rasgar de un fósforo

foto registro documental «Brutal como el rasgar de un fósforo»

La memoria de Gustavo Garzón ha sido reconstruida en dos documentales. La última llamada de Gustavo, obra realizada en 2016, es el primer documental, y Brutal como el rasgar de un fósforo es el segundo largometraje dedicado a él. Este último se preestrenó el 14 de julio de 2021 en la sala Demetrio Aguilera Malta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (CCE), en Quito.

Cristina y Clorinda estuvieron ahí junto a sus familiares y a un centenar de personas para observar la obra y conocer la historia del escritor, tío, hijo y hermano desaparecido en 1990.

El documental Brutal como el rasgar de un fósforo, dirigido por Elizabeth Ledesma y producido por Mayra Caiza y Luis Ángel Saavedra de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), es una recopilación de testimonios de varios personajes que coincidieron en la vida de Gustavo Garzón y reconstruye su historia de vida, sus obras literarias, su desaparición y la lucha de la familia Garzón-Guzmán por verdad y justicia. Además, fue realizado en el marco del Programa de transferencia de Buenas Prácticas para la búsqueda de verdad, justicia y reparación integral en casos de graves violaciones a los derechos humanos y para su prevención.

Cristina cuenta que desde el preestreno del documental no ha dejado de pensar en la lucha de su abuela Clorinda

– Mi abuelita siempre ha sido una persona muy firme, valiente y resiliente –dice Cristina con una sonrisa en su rostro.

Conocer esta faceta de su abuela, que durante su niñez fue desapercibida, la ha cambiado

–Yo no sabía que ella iba a la Plaza Grande cada miércoles a protestar por Gustavo.

De eso tuvo noción ya en la adolescencia

– A mi abuelita siempre la voy a ver como una persona increíblemente fuerte, que no se dejó ni tumbar por todos los gobiernos que le han gaseado, le han empujado, le han negado cartas, se le han reído o le han cerrado las puertas. Ella ha vivido muchas cosas, ha vivido la desaparición de un hijo, la muerte de otros dos y sigue de pie.

Cristina también dice sentir ira y frustración, ya que a pesar de que Doña Clorinda exigió por diecisiete años respuestas al Estado ecuatoriano, no se ha logrado saber qué ocurrió con Gustavo. 

– Lo que me llevo de ella es que hay que ser de armas tomar y ser un poco rebelde también.

Asimismo, dice que es duro percibir que, 30 años después de lo sucedido con su tío, se sigan registrando desapariciones de otras personas en el país, sin que las familias obtengan respuestas.

– ¿Qué cambio ha habido en la sociedad?, ¿qué políticas públicas existen frente a personas desaparecidas?, ¿qué hace el Estado ecuatoriano por los familiares de personas desaparecidas?, ¿qué reparación les entrega? –se pregunta con indignación.

En 2007, el Estado ecuatoriano firmó la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, “instrumento internacional jurídicamente vinculante que busca prevenir este fenómeno y reconocer el derecho de las víctimas y sus familiares a la justicia, la verdad y a una reparación”. Por ello, el Estado tiene la obligación de proteger y prevenir las desapariciones; debe buscar a las víctimas, asistir a sus familiares y erradicar la impunidad.

Además de esto, en 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. De acuerdo a la Declaración de la Asamblea General, sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, “todo acto de desaparición forzada constituye un ultraje a la dignidad humana”.

Cristina, su abuela Clorinda y demás familiares y amigos de César Gustavo Garzón Guzmán continúan exigiendo verdad, justicia y memoria. El documental se está convirtiendo en ese impulso para que su lucha continúe, porque como dice Cristina: las personas desaparecen cuando no se las nombra.

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SOBRE EL AUTOR

Gabriela Peralta Suárez

Voluntaria del programa periodismo feminista y DDHH. Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central del Ecuador, amante del arte de la improvisación, del lenguaje, de la palabra, de la militancia y de la música andina. Me encuentro en el viento de los Andes y entre lo más recóndito de los sonidos del bambú.

ENLACE:

https://wambra.ec/nombrar-para-no-desaparer-gustavo-garzon/?fbclid=IwAR0t0q74RvJ7SBoiUZDULRGWOzcBeeBYYLjxGLKW5WEIlnHmIKoCZv1SDlY