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viernes, 29 de octubre de 2021

Documental Arturo Jarrín

 

jueves, 9 de septiembre de 2021

La Batalla de Chile de Patricio Guzmán

 Hito] La Red emitirá en horario prime "La Batalla de Chile", el aclamado documental que explica la crisis de 1973 en tres grandes capítulos, en la víspera del 11 de septiembre: "Con esto se paga una deuda histórica de la televisión chilena".

11 DE SEPTIEMBRE DE 1973: Chile, no te olvido (3) "La Batalla de Chile" [tres partes] La película documental más conmovedora Director: Patricio Guzmán Parte 1: "La Insurrección de la Burguesía" clic: https://www.youtube.com/watch?v=NuQhPEmjUQQ 'Describe con rigor histórico cómo se fue gestando el golpe de Estado que condujo al derrocamiento de Salvador Allende como presidente constitucional de Chile. Alexis Ponce

miércoles, 4 de agosto de 2021

El edificio de los chilenos', de la cineasta Macarena Aguiló

 el documental Alamar-D 'El edificio de los chilenos', de la cineasta Macarena Aguiló, hija del jefe militar del MIR Hernán Aguiló. 

sábado, 24 de julio de 2021

Estreno del documental, Brutal como el rasgar de un fósforo, 20210724

 https://www.elcomercio.com/tag/documental/

lorinda Guzmán, madre del escrito Gustavo Garzón relata los años de lucha por exigir justicia y verdad sobre la desaparición de su hijo. Foto: cortesía Rec Films

Fernando Criollo. (I)

El documental ‘Brutal como el rasgar de un fósforo’ repasa la vida de Gustavo Garzón, el escritor ecuatoriano que desapareció hace más de 30 años durante el gobierno de Rodrigo Borja. La cinta se proyectará en el cine Ochoymedio, en Quito, entre el 21 y el 28 de julio.

En enero de este año, el Estado ecuatoriano reconoció su responsabilidad internacional por la desaparición forzada de Garzón, durante una audiencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 

Cuando desapareció, el escritor de 32 años vivía en Quito, donde trabajaba en su tesis de doctorado en Letras en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. La noche del 9 de noviembre de 1990 salió con un grupo de amigos a una discoteca y su familia nunca más lo volvió a ver.

Mayra Caiza conoció la historia de Garzón hace unos cuatro años, a través de otros casos de personas desaparecidas. Desde entonces, la investigación y seguimiento que le dio al caso le permitió desarrollar un guion.

La Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh) y Rec Films crearon una alianza para coproducir el filme, cuya dirección estuvo a cargo de Elizabeth Ledesma.

La cinta se divide en dos partes. La primera, sigue la estructura de un documental biográfico común que retrata cronológicamente la vida de Garzón. Una infancia alegre, siendo el último de cuatro hermanos y sus años de estudiante en el colegio Montúfar, donde empezó a escribir sus primeros ensayos. También se cuenta sobre su paso por la Universidad Central, donde se graduó como licenciado en Matemática y Estadística, aunque nunca dejó de lado el profundo interés por las letras, incluso mientras trabajó para la desaparecida Ecuatoriana de Aviación.

Testimonios de familiares y amigos, fotografías, registros de archivo, textos, recortes de prensa, dramatizaciones e incluso la voz del propio escritor, que apareció en un archivo de audio durante la investigación, son elementos que se utilizan acertadamente para darle un sentido narrativo al retrato biográfico. La directora escoge filmar en blanco y negro, dándole un sentido atemporal a este caso, que lleva abierto tres décadas.

La cinta adquiere otro tono, mientras se empieza a hablar del escritor militante, preocupado por generar un cambio de consciencia en busca de una sociedad más justa y libre.

En 1989 es detenido y acusado de pertenecer al movimiento Montoneras Patria Libre. Un año después es liberado y pocos días después, el relato llega hasta la fatídica noche de su desaparición. La historia de Garzón también es el calvario de una familia que llora una pregunta sin respuesta.

“Es una decepción enorme, haber luchado tantos años y no conseguir nada, porque los gobiernos han sido sordos, ciegos y mudos”, dice Clorinda Guzmán, una madre que aún espera una respuesta por parte del Estado sobre el paradero de su hijo.

En ‘Brutal como el rasgar de un fósforo’, el cine vuelve a ser un ejercicio de memoria y una voz de denuncia, que trasciende el caso particular de Garzón, para convertirse en el reflejo de la zozobra en la que viven cientos de familias y de un sistema de justicia responsable de resolver esos casos. 

https://www.elcomercio.com/tendencias/cine/filme-historia-escritor-gustavo-garzon.html

https://www.facebook.com/elcomerciocom/posts/literatura/4821198201237237/

https://twitter.com/inredh1/status/1416040517054472201?lang=bg

sábado, 5 de abril de 2014

Documental sobre la muerte de Roldós

La muerte de Roldós por Rafael Barriga



Un país pequeño y subdesarrollado. No tiene empacho en escribir aquello, sobre su país, el Embajador del Ecuador en Argentina, en el año de 1981, en un despacho oficial. Manuel de Guzmán Polanco, uno de los fundadores del Partido Social Cristiano, y que representó al país como diplomático por varias décadas, escribía eso con el fin de disuadir al gobierno ecuatoriano que cuestionaba, a través de las acciones del presidente Roldós, los graves crímenes a los derechos humanos cometidos por la dictadura argentina de esos años. Esa declaración, esas palabras, esa actitud, son sólo uno de las muchos espeluznes que pone frente a nosotros La muerte de Jaime Roldós, el documental que Manolo Sarmiento y Lisandra I. Rivera estrenan en esta nueva edición de EDOC.

Las palabras de Manuel de Guzmán Polanco son paradigmáticas de la situación de la política internacional en la que actuó Roldós. “Pienso que Roldós tuvo la inteligencia suficiente para pensar más allá de los límites que nos autoimponemos cuando nos pensamos como habitantes de un país subdesarrollado”, me dice Manolo Sarmiento.



"Ciertamente no era un “aldeano vanidoso”, parafraseando a Martí, sino un tipo que sabía y era consciente de la existencia de esos gigantes de siete leguas que nos podían poner la bota encima”. ¿Fue eso lo que mató a Roldós? ¿Fue su conciencia, y más que ello, su acción frente a las atrocidades genocidas del continente lo que terminó con él? ¿Es Roldós otro de los grandes mártires latinoamericanos que entregó su vida para que brillara la verdad? Este filme presenta algunas respuestas.

La muerte de Jaime Roldós consta de cuatro secciones bien estructuradas. Una introducción, donde Sarmiento y Rivera relatan de forma sucinta el antecedente histórico del Ecuador de los setentas; una sección llamada “La primera muerte de Jaime Roldós”, donde, con un ilustrado talento investigativo, los realizadores exponen los móviles políticos del posible magnicidio; otra sección, llamada “La segunda muerte de Jaime Roldós”, donde existe un acento en el ámbito más privado de las consecuencias de la muerte de Roldós, en especial para su hijo, Santiago, y, finalmente, un epílogo, que ensaya con contundencia sobre el historicismo, el archivismo audiovisual y, quizás con mayor importancia, sobre la dimensión brutal de los hechos narrados en el filme y de sus derivaciones en la cultura ecuatoriana.


“Tuvimos una lucha con el hecho de que se trate de una película histórica, –dice Sarmiento– porque no queríamos hacer una película solamente histórica, queríamos una película reflexiva ante todo, pero terminamos por darnos cuenta –y tardamos mucho en aceptar– que tenía que ser también una película histórica, porque si no contábamos ciertos hechos no los podíamos comentar después. En ese sentido, es una película que crea su propia arqueología”.


La arqueología del filme de Sarmiento y Rivera revela que ese país “pequeño y subdesarrollado” había aprendido varias lecciones que forjarían su destino. Toda una generación se sintió consternada con la matanza del 3 de junio de 1959 en Guayaquil, intelectualmente concebida por, coincidencias de la vida, otro fundador del socialcristianismo, Camilo Ponce Enríquez. Y esa historia cuenta que esa generación es la de Roldós. Manolo Sarmiento me dice que “en cierta medida esa masacre representaba para ellos lo que para nosotros representa la muerte de Roldós: un acontecimiento traumático que determina en buena medida su compromiso político y que, paradójicamente, fueron y somos incapaces de aclarar. El silencio se impuso en ambos casos, a ambas generaciones”. Es el silencio, pues, uno de los temas fundamentales de este filme.


“El silencio ha sido el arma para que el país no pueda hacer las conexiones correctas”, dice Lisandra I. Rivera, productora y codirectora del filme, cuando le pregunto sobre el magnífico epígrafe con el que abre el documental, tomado de otro filme, Memorias del subdesarrollo: “Una de las señales del subdesarrollo es la incapacidad de relacionar una cosa con otra”.


La muerte de Roldós quedó para siempre archivada, tanto como la matanza de 1959 permaneció en el olvido. Y si uno quisiera seguir recordando cuántas muertes y cuántas monstruosidades han quedado impunes en este país, el papel no alcanzaría. Allí está, otra vez, el trabajo de Sarmiento y Rivera para sacudir la conciencia nacional. Para mostrar, con un cine que se aleja del periodismo y se revela plenamente autoral, cosas que no sabíamos. Cosas que alguien quiso que no supiéramos. En el extenso metraje de su película yacen las acciones, las causas, los efectos y los olvidos de esas muertes: la pública y la privada, la política y la emocional, la del poder y la de los afectos. Y hay, quizás, una tercera: la del mutismo y la del no me acuerdo. Pero esta última, para salvación de todos, tiene vuelta atrás: la palabra y la memoria, el argumento y la verdad. No importa que este filme llegue 32 años después de lo sucedido, La muerte de Jaime Roldós construye, desde ahora, esa senda.



FUENTE:
http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=627096&page=109