viernes, 13 de febrero de 2026

Camilo Torres, identificación de restos

El hallazgo del cuerpo de Camilo Torres revive una de las fibras más sensibles del conflicto en Colombia
El cadáver del religioso, muerto en su primer combate como guerrillero del ELN, permaneció desaparecido 60 años, tiempo en que su memoria y legado han sido reivindicados y disputados para justificar la lucha armada en el país
Una de las mayores preguntas sobre el conflicto en Colombia que más tiempo ha durado abierta ha empezado a encontrar su respuesta. Este viernes, a poco más de tres semanas de cumplirse 60 años de la muerte en combate del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo, un grupo de forenses ha confirmado el hallazgo y la identificación de sus restos, desaparecidos desde el momento mismo de su muerte en San Vicente de Chucurí (Santander), el 15 de febrero de 1966. La historia de una de las figuras más simbólicas de la lucha armada latinoamericana empieza a cerrarse.
Antes de convertirse en un símbolo de la lucha armada, Camilo Torres fue un sacerdote integrado en la vida intelectual y social de la élite bogotana de comienzos de los años sesenta. Bautizó a Rodrigo García Barcha, el hijo mayor de Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha, cuando el escritor aún era un periodista joven y cercano a los círculos universitarios de la capital. También fue elegido por Hernando Santos Castillo, entonces director de El Tiempo, y por su esposa Helena Calderón para bautizar a su hijo Francisco “Pacho” Santos. En ese mismo entorno familiar, ofició otros sacramentos: el expresidente Juan Manuel Santos fue monaguillo suyo, a los doce años, durante el matrimonio de Marsha Wilkie Calderón con el economista Édgar Gutiérrez.
La memoria de Camilo Torres ha estado presente siempre en el discurso del ELN. En 1987, de hecho, la guerrilla cambió su denominación para pasar a llamarse Unión Camilista – Ejército de Liberación Nacional. Y varias veces los negociadores de paz del grupo armado han puesto como petición para negociar con el Ejecutivo el hallazgo de los restos de a quien consideran su máxima figura ideológica. La apropiación del discurso que ha hecho el ELN del legado de Torres es bastante debatible. Walter Joe Broderick, biógrafo del sacerdote, dijo este viernes en Caracol Radio. “Esos cuatro o cinco viejitos del ELN mantienen ese cuento de la paz porque de eso viven, pero ya no son ni ejército, ni de liberación, ni nacional”. Una crítica similar ha hecho el presidente Gustavo Petro, en medio de su insistencia por lograr la paz con el ELN, en varias ocasiones ha invocado la figura del sacerdote como ejemplo para los actuales líderes de la guerrilla, a quienes señala de haberse alejado del legado del cura al que ellos mismos han convertido en un mito.
Camilo Torres es una de las figuras históricas más representativas del conflicto colombiano. Nacido en una familia de la aristocracia bogotana, se inscribió en un seminario en su juventud. En su camino religioso, encontró ánimo tanto por las reformas que el Concilio Vaticano II estaba impulsando en la Iglesia Católica como en el triunfo de la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro en 1959 para acercarse a un ideario de izquierda que luchara por la justicia social. Formado como sociólogo en la Universidad de Lovaina (Bélgica), a su regreso a Colombia se convierte en un personaje muy presente en la vida pública nacional y vive un proceso de radicalización en que se convence de que la única manera de lograr cambios sociales es la lucha armada. Así, se enrola en 1965 en el ELN y cae en su primer combate, el 15 de febrero de 1966.
El punto de inflexión del sacerdote como actor político ocurre a comienzos de los años sesenta, en la Universidad Nacional de Colombia. Tras su regreso de Bélgica, donde se formó como sociólogo, fue nombrado capellán universitario y se convirtió en una figura visible en los debates sobre pobreza, desigualdad y reforma social. En 1959, junto a Orlando Fals Borda, cofundó la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, considerada la primera de América Latina. El proyecto contó con el apoyo de fundaciones estadounidenses como la Rockefeller, en un contexto de fuerte interés internacional por el estudio de las transformaciones sociales en la región tras el triunfo de la Revolución cubana.
Antes de optar por la vía armada, impulsó formas de organización comunitaria como parte de su apuesta por la transformación social desde abajo. Fue uno de los promotores de las juntas de acción comunal, concebidas como espacios de participación vecinal para resolver problemas concretos de servicios, infraestructura y organización local en barrios populares y zonas rurales. El escritor Walter Broderick, en la biografía de Camilo, explica que “veía en la acción comunal una ocasión para los estudiantes de proyectarse más allá de los muros de la ciudad blanca y sus ‘castillos académicos’“.
Esa labor social venía de atrás, cuando trabajó en los barrios populares del sur de Bogotá, en particular en Tunjuelito, donde acompañó procesos comunitarios y mantuvo un contacto cotidiano con las familias pobres y trabajadores. Allí ejerció un sacerdocio fuera de los templos, recorriendo casas, participando en reuniones barriales y apoyando iniciativas vecinales. Esa experiencia, más que cualquier lectura académica, marcó su decisión de romper los límites de la acción pastoral tradicional y reforzó su convicción de que la pobreza no es un problema moral individual.
Desde la Universidad Nacional también impulsó, en 1964, la creación del Frente Unido del Pueblo, una plataforma política que buscaba articular a estudiantes, obreros, campesinos y sectores populares alrededor de un programa mínimo de transformaciones sociales, por fuera de los partidos tradicionales.
El Frente Unido convocó actos públicos masivos y posicionó sus críticas al Frente Nacional, un acuerdo entre las élites de los partidos Liberal y Conservador que frenó una guerra civil no declarada entre sus militantes a cambio de compartir el poder durante 16 años, que iniciaron en 1958. En 1965, el cura guerrillero escribió su Mensaje al Frente Unido, un texto que buscaba fijar el norte de esa plataforma. “Esa es una de las mayores responsabilidades de los no alineados; deben procurar obrar siempre en el sentido de unificar y no de buscar o permitir nuevas razones de conflicto. No debemos olvidar un solo instante que nuestra labor se orienta hacia la suma y no hacia la resta de esfuerzos”, se lee en la proclama. “Somos amigos de TODOS los revolucionarios, vengan de donde vinieren”.
El crecimiento del Frente Unido y la visibilidad pública de Torres tensaron su relación con la Iglesia católica. A comienzos de 1965, la jerarquía le ordenó retirarse de la actividad política y abandonar sus apariciones públicas, al considerarlas incompatibles con el ejercicio religioso. No era un hecho aislado: se inscribía en una disputa más amplia entre los sectores conservadores de la Iglesia colombiana y los sacerdotes que, al calor del Concilio Vaticano II, promovían una mayor cercanía con los pobres y una lectura social del Evangelio. La sanción terminó por aislarlo institucionalmente y cerrar uno de los espacios desde los que había intentado impulsar reformas.
La Revolución cubana fue una referencia central en su radicalización política. Como buena parte de la izquierda latinoamericana de comienzos de los años sesenta, Camilo siguió de cerca el proceso político de la isla, y lo interpretó como una prueba de que era posible una transformación estructural en sociedades marcadas por la desigualdad y la exclusión. Su lectura del derrotero de Cuba alimentó su convicción de que las reformas graduales eran insuficientes y de que, en determinados contextos, la lucha armada adquiría una justificación ética.
Más allá de la apropiación simbólica que el ELN y algunos sectores de izquierda han hecho de su figura, la decisión de que los restos de Camilo Torres permanezcan en el campus de la Universidad Nacional apunta a vincular su memoria con su trayectoria académica y pública, anterior a su paso por la guerrilla. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), entidad estatal creada por el Acuerdo de Paz con las FARC, coordinará la entrega de los restos a sus familiares y a personas cercanas en un acto que, por ahora, será privado. La universidad pública más importante de Colombia, que ha adoptado la imagen del Che Guevara como símbolo de la lucha estudiantil, ahora construirá un mausoleo en memoria de Camilo Torres. Uno de los capítulos más largos del conflicto colombiano ha empezado a encontrar su final.
Valentina Parada Lugo
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Un grupo de forenses identifica el cuerpo del cura guerrillero Camilo Torres, ícono de la izquierda colombiana
Sus restos serán entregados en la sede principal de la Universidad Nacional, sesenta años después de su muerte en un combate
Dos semanas antes del sexagésimo aniversario de su muerte, EL PAÍS conoció que se ha identificado el cuerpo del sacerdote católico Camilo Torres Restrepo. El también revolucionario murió a los 37 años de edad, en su primer combate tras unirse al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla en armas de Colombia. Los militares ocultaron su cadáver y por eso fue dado por desaparecido el 15 de febrero de 1966. Su cuerpo ha sido hallado por un equipo de antropólogos forenses después de dos años de búsqueda en el departamento de Santander, en el nororiente del país. Este diario pudo confirmar que sus restos serán inhumados en el campus de Bogotá de la Universidad Nacional, donde Torres cofundó la primera facultad de Sociología de América Latina y fue compañero de Gabriel García Márquez.

En una rueda de prensa, en la tarde de este viernes, la directora UBPD ha explicado el proceso. “La solicitud de búsqueda del padre Camilo Torres fue recibida por la entidad en 2019. Desde ese momento, en el marco de la búsqueda masiva y relacional, se inició la investigación, la cual ha logrado avances significativos en el proceso, particularmente en los últimos dos años, como resultado de la contrastación de fuentes, revisión de documentos históricos, testimonios y la combinación de técnicas geomáticas, antropológicas y forenses”, ha dicho la médica Luz Janeth Forero.

La imagen del cura guerrillero se ha convertido en un mito para el ELN. En febrero de 2023, al inicio de las luego congeladas negociaciones de paz con el Gobierno de Gustavo Petro, sus comandantes pidieron al Ejecutivo localizar y entregarle su cuerpo. “Su cadáver sigue desaparecido por el Estado colombiano, que se ha negado a entregarlo a la clase popular. El Gobierno del presidente Petro también tiene esta responsabilidad, por lo que emplazamos con respeto para que devuelva a Camilo al pueblo y podamos con sus restos mortales seguir honrando su memoria”, explicó el ELN en su momento. Es una exigencia que ha reiterado en cada mesa de diálogo en la que ha participado.

El cura guerrillero fue uno de los pioneros en Colombia de la Teología de la Liberación, una corriente de pensamiento de miembros de la Iglesia católica que tomó forma en América Latina a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, y que se enfocaba en las condiciones de pobreza urbana y desigualdad rural. Influenciado por las reformas a la Iglesia en el Concilio Vaticano II, por la revolución cubana y por su formación como sociólogo en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, Torres defendió una lectura del cristianismo anclada en la realidad social y en la obligación moral de transformar las estructuras que producían la exclusión. Una de sus ideas pioneras fue la creación de las juntas de acción comunal, que se convirtieron en núcleos de organización social en barrios populares y veredas de toda Colombia.

Durante décadas, el paradero de su cuerpo fue objeto de versiones contradictorias y silencio institucional. Tras su muerte en un enfrentamiento armado en la zona rural de San Vicente de Chucurí (Santander), el Ejército se llevó y desapareció el cadáver. Nunca informó dónde fue sepultado. La ausencia de la entrega a su familia y la falta de registros públicos sobre su inhumación alimentaron la incertidumbre y lo convirtieron en uno de los casos más emblemáticos de cuerpos ocultados en los primeros años del conflicto armado.

Su ingreso al ELN, pocos meses antes de morir, consolidó una figura que trascendió su breve vida y alimentó un imaginario político y religioso que perdura hasta hoy. Para esa guerrilla, Camilo Torres no solo encarnó la unión entre fe y revolución, sino también una justificación ética de la lucha armada. Para amplios sectores de la sociedad, en cambio, su trayectoria sigue siendo un punto de tensión entre el compromiso social, la radicalización política y los límites de la violencia como herramienta de transformación.

Torres fue cercano a Ernesto Che Guevara, no por un vínculo personal sostenido, sino por una afinidad política e ideológica marcada por el clima revolucionario de la época. Compartieron la convicción de que las transformaciones estructurales en América Latina no podían lograrse por la vía institucional. En los primeros años de la década de 1960, Camilo siguió con atención el proceso cubano y leyó los textos del Che sobre la guerra de guerrillas y el papel del “hombre nuevo”, ideas que circularon ampliamente entre militantes, sacerdotes progresistas y estudiantes universitarios del continente. Para Camilo, como se suele llamar en la izquierda, la experiencia cubana ofrecía una prueba concreta de que la revolución no era solo una consigna, sino una posibilidad histórica.

Esa influencia se hizo explícita en sus últimos escritos y discursos, en los que retomó planteamientos centrales de Guevara sobre el compromiso total con la causa revolucionaria y la necesidad de coherencia entre pensamiento y acción. La idea del “amor eficaz”, uno de los conceptos más citados de Torres, dialoga con la noción guevarista de la ética revolucionaria: un compromiso que no se agota en la denuncia, sino que se expresa en la disposición a asumir riesgos personales. Aunque Torres nunca combatió fuera de Colombia, su paso al ELN —cuya bandera adoptó los colores del movimiento encabezado por Fidel Castro— se inscribió en una matriz continental en la que el Che se convirtió en un referente moral y político para una generación de militantes de izquierda que veía en la lucha armada una respuesta legítima frente a la desigualdad y la exclusión.

Sobre la firma
Valentina Parada Lugo

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Camilo Torres: los indicios forenses que podrían confirmar el hallazgo del "cura guerrillero"
A sesenta años de su muerte, la identificación de los restos de Camilo Torres Restrepo depende de pruebas genéticas en Colombia y Estados Unidos para confirmar su identidad.
13 de febrero de 2026 • 14:51 •  4 minutos de lectura
Camilo Torres Restrepo (1929-1966) fue un sacerdote, sociólogo y revolucionario colombiano, reconocido como una figura central de la Teología de la Liberación en América Latina.
Este 15 de febrero de 2026, se recuerdan 60 años del fallecimiento del sacerdote, sociólogo y exintegrante del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Camilo Torres Restrepo. A pesar de la relevancia histórica del personaje, el paradero oficial de sus restos óseos continúa bajo investigación forense.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) informó que, aunque existen indicios morfológicos sólidos sobre un cuerpo recuperado en 2024, aún se aguardan los resultados finales de laboratorios genéticos en Colombia y Estados Unidos para establecer una plena identidad.

El proceso de identificación ha tomado un nuevo impulso tras la recuperación de un cuerpo el 19 de junio de 2024. Según la UBPD, el cadáver presenta características de edad, sexo biológico, talla y signos de trauma violento que coinciden con el perfil del sacerdote abatido en 1966.

Sin embargo, la entidad y Medicina Legal han sido enfáticos en que no se puede declarar la identidad oficial hasta que los cotejos de ADN, enviados a laboratorios internacionales en diciembre de 2025, arrojen un resultado concluyente.

Hasta la fecha, la única pertenencia confirmada de Torres Restrepo que se conserva es su sotana, la cual se encuentra en exhibición en el Palacio de Nariño. Durante décadas, el paradero de su cuerpo fue un secreto militar

El general Álvaro Valencia Tovar, quien lideró la operación donde Torres fue dado de baja, admitió en vida que ocultó la ubicación del cadáver para evitar que este se convirtiera en un símbolo político o un sitio de peregrinación para la insurgencia.

Trayectoria académica y el giro hacia la lucha armada
Nacido en 1929 en una familia de la burguesía liberal en Bogotá, Camilo Torres Restrepo tuvo una formación académica destacada. Aunque inició estudios de derecho en la Universidad Nacional de Colombia, abandonó la carrera para ordenarse sacerdote en el Seminario Conciliar.

Su vocación social lo llevó a Bélgica, donde se graduó como sociólogo en 1958. A su regreso, se convirtió en una figura clave de la academia colombiana al fundar, junto a Orlando Fals Borda, la Facultad de Sociología en 1960.

Su pensamiento evolucionó desde la investigación social hacia la militancia política activa. En 1965 fundó el Frente Unido, una plataforma que buscaba agrupar a sectores marxistas, sindicalistas y cristianos para oponerse al Frente Nacional, el pacto bipartidista que limitaba la participación de movimientos alternativos.

Torres argumentaba que las estructuras del Estado y la Iglesia impedían las reformas necesarias para las clases bajas, lo que lo llevó a concluir que la toma de armas era el único camino para una transformación estructural.

Su incursión en la guerrilla fue breve. Se unió formalmente al ELN a finales de 1965 y, solo tres semanas después, el 15 de febrero de 1966, falleció en un enfrentamiento con el Ejército colombiano en el sector de Patio Cemento.

Desde ese momento, su figura se transformó en un mito de la izquierda latinoamericana, pero el paradero de sus despojos se convirtió en un misterio que ha atravesado varios gobiernos y procesos de paz.

Procesos fallidos y la expectativa forense actual
La búsqueda oficial de los restos fue impulsada inicialmente por el expresidente Juan Manuel Santos como un gesto de reconciliación. En aquel entonces, se realizó una exhumación en un panteón militar de la Quinta Brigada de Bucaramanga.

No obstante, el Fiscal General de la época, Jorge Perdomo, desmintió el hallazgo luego de que las pruebas de ADN determinaran que los restos correspondían en un 99,9 % al ciudadano Mario Belarmino Cáceres.

Actualmente, la Universidad Nacional mantiene la intención de depositar en un osario los restos recuperados recientemente, pero la UBPD ha pedido cautela. Los laboratorios de Medicina Legal en Colombia y una entidad especializada en Estados Unidos analizan muestras forenses enviadas la primera semana de diciembre de 2025.

Los resultados son determinantes para cerrar un capítulo de seis décadas de incertidumbre sobre el "Cura Guerrillero". (10).
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Los restos de Camilo Torres descansarán, por fin, en la Universidad Nacional de Colombia
1 minuto de lectura

por Juan Cabezas
enero 25, 2026
Décadas de búsqueda del sacerdote revolucionario y docente terminaron. Murió en combate en 1966.
Con información de Telesur

La noticia la confirmó el presidente colombiano Gustavo Petro: “el cuerpo de Camilo Torres Restrepo será depositado con honores en la facultad de sociología de la Universidad Nacional”.
Esto al final de una jornada en la que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha brindado avances en la investigación.

Por su parte, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) declaró que conoce que el cuerpo del sacerdote, líder político y guerrillero colombiano “ha sido encontrado y verificada su identidad”.

Miles de desaparecidos
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que los avances técnico-científicos logrados por la entidad en los últimos años, “en la búsqueda de las más de 135.396 personas dieron resultados”.
¿Quién era Camilo Torres?
Camilo Torres cambió el derecho por el seminario y se ordenó sacerdote en 1954.

Conoció el análisis marxista y lo calificó de compatible con el cristianismo.

Conocido como “Cura Guerrillero”, dijo también que “es necesario quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres”.

Denunció las estructuras excluyentes del Frente Nacional y en 1965 fundó el Frente Unido para unificar a grupos políticos.

Presionado por la jerarquía eclesiástica renunció y se dedicó a la lucha hasta unirse al Ejército de Liberación Nacional en enero de 1966, murió en combate el 15 de febrero del mismo año.

viernes, 9 de enero de 2026

Vigilia por los Hnos. Restrepo, 20260108

Plaza Grande
17:30h


Pablo Milanés, Yo pisaré las calles nuevamente

Yo pisaré las calles nuevamente
Pablo Milanés

Yo pisaré las calles nuevamente
De lo que fue Santiago ensangrentada
Y en una hermosa plaza liberada
Me detendré a llorar por los ausentes
Yo vendré del desierto calcinante
Y saldré de los bosques y los lagos
Y evocaré en un cerro de Santiago
A mis hermanos que murieron antes
Yo unido al que hizo mucho y poco
Al que quiere la patria liberada
Dispararé las primeras balas
Más temprano que tarde sin reposo
Retornarán los libros, las canciones
Que quemaron las manos asesinas
Renacerá mi pueblo de su ruina
Y pagarán su culpa los traidores
Un niño jugará en una alameda
Y cantará con sus amigos nuevos
Y ese canto será el canto del suelo
A una vida segada en La Moneda
Yo pisaré las calles nuevamente
De lo que fue Santiago ensangrentada
Y en una hermosa plaza liberada
Me detendré a llorar por los ausentes
Yo pisaré las calles nuevamente
De lo que fue Santiago ensangrentada
Y en una hermosa plaza liberada
Me detendré a llorar por los ausentes

viernes, 19 de diciembre de 2025

Sobre el ex presidente Borja, Alexis Ponce

 El Dr. Rodrigo Borja ha muerto

Lo respeté mucho. Fue el único presidente que eliminó el SIC (Servicio de Investigación Criminal: centro de tortura masiva en los 80', conocido como “el Camal humano”) en 1991 y, a pesar de la oposición de sus ministros, no tuvo reparo en admitir que altos oficiales entre generales y coroneles de la Policía fuesen a prisión por el caso de los Desaparecidos Hermanos Restrepo. 

La Comisión Internacional que él creó para indagar dicha tragedia provocada por el terrorismo de Estado de la derecha, fue la mejor de todas las 5 comisiones "de la verdad", por sus resultados. Y su célebre opción cero: cuando emplazó en cadena de tv al 'periodista' Arroba Ditto el inmundo de radio Sucre, a que presentara pruebas de la bazofia que regó en la radio de la oligarquía, sobre la supuesta corrupción de la familia presidencial y entonces muy serio afirmó que él renunciaba a su cargo de inmediato (no supe que otro presidente hiciera lo mismo en todo el siglo 20) si un familiar suyo se haya aprovechado del poder para enriquecerse o realizar contratos a su favor ; pero que si el canalla periodista de derechas no presentaba prueba alguna  durante los días que le dio de plazo, clausuraba la radio-basura de inmediato. 

Hasta hoy los periodistas de clase media que quieren ascender en la trepadora oligárquica mediática, lo señalan en contra por eso. Pero fue una extraordinaria medida: Porque enseñó al país que primero está el honor, el buen nombre y la dignidad. Cuando lo visité la última vez, me reclamó con guante fino por qué los defensores de ddhh fuimos tan radicales hasta la ceguera en el tema Comisión Internacional del caso Restrepo. Le dije que, pasados los años, admito que actuamos los defensores en su conjunto erráticamente en ese y en otros temas y momentos. 

Ordenó que no se le diera combustible ni accediera a que aterrizara el avión de Pinochet en suelo ecuatoriano. Y ordenó disparar a los pies de Febres Cordero bombas lacrimógenas cuando intentaba liderar con el hoy excrementicio Carlos Vera la marcha separatista. El comandante de la Policía le dijo: "Ya cumplimos". Y Borja le gritó y carajeó de lo lindo porque Vera pasaba la marcha en la tv vivo y los chapas le escoltaban en lugar de reprimirlo. 

Me deja un gran vacío espiritual. Como cuando partieron mis hermanos, mayores siempre: mi Monse. Alberto Luna Tobar, mi Dr. Jorge Salvador Lara, mi Gral. René Vargas Pazzos, y mi Dr. Julio Prado Vallejo, patriotas como Borja. 

Recuerdo que me dio su libro autobiográfico... y al retirarme, me lo autografió con un pensamiento excesivamente generoso. 

No olvido su caballerosidad pulcra y su berraquera durante el debate de tv con Febres, para mí el error que no debía haber aceptado a los inclinados Ecuavisa y 'Juan sin cielo'. Como tampoco Luisa a Noboa la primera vez. La segunda Ella lo arrastró. Maravillosa. Lo recuerdo cuando sus asesores le rogaban que mintiera para ganar votos y no perder la elección presidencial: solo debía decir que sí cree en Dios. Fue el único político que prefirió perder puntos, el debate y el acceso al poder con tal de mantenerse fiel a sus principios laicos. "No puedo contestar temas religiosos porque son de absoluto fuero personal". Y la derechosa prensa le exigía que declare su religión, en tanto que la derecha política le criminalizaba como "comunista y ateo", como a Roldós en su momento.

Y el Dr. Borja se negó a decir su religión. ¡Qué tozudez, qué necedad! le decían sus amigos y asesores. Y él se mantuvo. "Si debo perder elecciones por negarme a volver al siglo 19 en el debate político ecuatoriano, prefiero perder".   Y perdió. Pero cuando ganó en 1988 lo primero que hizo fue declarar ilegal y perseguir a los sátrapas fascistas hoy redivivos: "Tradición, Familia y Propiedad".

Gracias Dr. Borja, por habernos enseñado tanto a mi generación. Y por haberme dado el honor de concederme su amistad y su respeto a pesar de que no compartiéramos varios temas.

Hubiera sido un buen presidente de Unasur. Fue un político profesional, un socialdemócrata leal a su formación. Estuvo en el cementerio de Santiago recibiendo la represión junto al pueblo chileno en el aniversario del asesinato de Allende. Y si busco a veces alejarme de este sucio infierno del presente, releo su libro que me regalara: "Recovecos de la Historia". 

¡Cómo río siempre, con ese pasaje donde cuenta cuando le tocó correr un día para que no lo linchen las turbas velasquistas! 

En fin... él ya era parte de la Historia de un país que murió y no acaba de resucitar. 

Alexis Ponce

Buitrón, En este mundo gris lleno de ratas



Buitrón, En este mundo gris lleno de ratas

Dedicatoria a Gustavo 


jueves, 18 de diciembre de 2025

Rodrigo Borja 1935-2025

Rodrigo Borja 1935-2025

El 17 de febrero de 2020, el expresidente Rodrigo Borja y su Ministro de Gobierno Andrés Vallejo, que fue también alcalde de Quito, comparecieron a rendir testimonio en el caso del escritor Gustavo Garzón, desaparecido el 10 de noviembre de 1990 en ese gobierno, rodeados de un gran bufete de abogados. A todas las preguntas que se realizaron respondieron negativamente, no hubo ningún aporte para el caso, o por lo menos alguna palabra de solidaridad con mi madre Clorinda Guzmán, que por 17 años acudió al plantón de los días miércoles que se realizaba en la Plaza Grande junto a Pedro Restrepo, Luz Elena Arizmendi y por lo menos 20 familiares de desaparecidos, asesinados y torturados en el Ecuador. Lo que más sorprendió a todos en la sala de la Fiscalía fue que el ex presidente dijo no saber que era el SIC-10 (Servicio de Investigación Criminal, donde se produjeron las violaciones a los derechos humanos y que en su gobierno fue cambiado de nombre). Podría no saber nada, lo cual es poco creíble, siendo que su otro Ministro de Gobierno César Verduga respondió a la prensa versiones de la desaparición que hasta hoy no se han aclarado, lo más probable es que se llevó a la tumba lo que sabía y similar a la práctica actual acudió a la mentira.