lunes, 11 de octubre de 2021

Corte IDH condena a Ecuador por desaparición forzada de escritor en 1990 en Vistazo

Corte IDH condena a Ecuador por desaparición forzada de escritor en 1990

EFE

Jueves, 7 Octubre 2021 - 21:38

 La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) condenó este jueves al Estado de Ecuador por la desaparición forzada del escritor César Gustavo Garzón Guzmán, ocurrida en Quito en el año 1990.


La sentencia de la corte indica que el Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial.


El caso se relaciona con la desaparición forzada de César Gustavo Garzón Guzmán, la cual habría ocurrido en un contexto general de desapariciones forzadas cometidas por agentes estatales en contra de personas identificadas como subversivas, pertenecientes a los grupos "Alfaro Vive Carajo" y "Montoneras Patria Libre".


El Estado de Ecuador durante la audiencia pública realizada en el pasado mes de enero había aceptado su responsabilidad internacional por la violación a los derechos del señor Garzón y su familia.


"El Tribunal concluyó, además, que el reconocimiento de responsabilidad realizado por el Estado produce plenos efectos jurídicos. En todo caso, estimó necesario determinar en la sentencia los hechos ocurridos de acuerdo a la prueba recabada y a la luz del reconocimiento de responsabilidad", explica la sentencia.


Guzmán era un escritor que se encontraba escribiendo la tesis de su doctorado. También era tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la editorial "El Conejo".


$!Corte IDH condena a Ecuador por desaparición forzada de escritor en 1990

El día de los hechos, Garzón, de 32 años en esa fecha, estuvo con un grupo de amigos en una discoteca, siendo este el último lugar donde fue visto. Su familia, al notar que no llegó a la casa, inició su búsqueda y acudió al Servicio de Investigación Criminal de Pichincha para denunciar la desaparición.


La CorteIDH destacó que la Comisión de la Verdad de Ecuador documentó el caso de Garzón en su Informe Final "Sin verdad no hay Justicia" y calificó lo ocurrido como una desaparición forzada en la que "se presume la responsabilidad de la Policía Nacional".


Luego de presentado el Informe Final en septiembre de 2011, se inició una indagación previa en relación con él. Posteriormente, en mayo de 2013, los familiares de Garzón interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación.


Sin embargo, el proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos permanecen en la impunidad.


En la sentencia el Tribunal internacional dispuso que "el Estado (de Ecuador) debe realizar, a la mayor brevedad, una búsqueda rigurosa, sistemática y con los recursos humanos y económicos adecuados, en la que realice todos los esfuerzos para determinar el paradero de César Gustavo Garzón Guzmán".


Además, "debe continuar y llevar a cabo, en un plazo razonable y con la mayor diligencia, las investigaciones que sean necesarias para identificar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables de la desaparición forzada", cita el texto.


El fallo de la Corte establece reparaciones económicas por daño material e inmaterial a las víctimas.


La CorteIDH, con sede en Costa Rica, forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), y sus resoluciones son de acatamiento obligatorio para los países del hemisferio que han reconocido su jurisprudencia.

https://www.vistazo.com/actualidad/nacional/corte-idh-condena-a-ecuador-por-desaparicion-forzada-de-escritor-en-1990-CK914721?fbclid=IwAR11CKVsbCdw0mWUKmfNMNoh00Tp8aZw7HmOsUvhYTHcQh24hrUsH9Ak5Nc

domingo, 10 de octubre de 2021

Sentencia del Caso Garzón Guzmán y otros vs. Ecuador, Corte Interamericana de derechos humanos

 https://www.youtube.com/watch?v=53PlO0GUauc&ab_channel=CorteInteramericanadeDerechosHumanos

Con tinta sangre del corazón por Alexis Ponce en Radio La Calle

‘Con tinta sangre del corazón’ / Opinión

Por

Radio La Calle

Por: Alexis Ponce / defensor de DD.HH.


“(…) La Corte Interamericana de Derechos Humanos declara, por unanimidad, que:


1. El Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos reconocidos en los artículos 3, 4.1, 5.1, 5.2 y 7 de la Convención Americana, en relación con lo dispuesto en el artículo 1.1 de ese Tratado y en el artículo I.a) de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, este último a partir del 26 de agosto de 2006; en perjuicio del señor César Gustavo Garzón Guzmán, en los términos de los párrafos 62 a 64 de la presente Sentencia.


2. El Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención, en relación con el artículo 1.1 del mismo instrumento y el artículo I.b) de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada, este último a partir del 26 de agosto de 2006, en perjuicio de sus familiares Julio Garzón, Clorinda Guzmán de Garzón, Luis Alberto Garzón Guzmán, Rodrigo Garzón Guzmán, Luis Lascano y Ana Julia Lascano, en los términos de los párrafos 66 a 89 de la presente Sentencia.


3. El Estado es responsable por la violación derecho a la integridad personal reconocido en el artículo 5.1 de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 del mismo instrumento, en perjuicio de Julio Garzón, Clorinda Guzmán de Garzón, Luis Alberto Garzón Guzmán, Rodrigo Garzón Guzmán, Luis Lascano y Ana Julia Lascano, en los términos de los párrafos 90 a 94 de la presente Sentencia…”


¡Por fin, algo de justicia!, a la madre Coraje Clorinda Guzmán Viuda de Garzón, y a toda la familia Garzón Guzmán. El pueblo del Ecuador tiene la obligación ética de conocer y no olvidar este drama, de aplaudir con el corazón y reconocer a esta dignísima familia sufriente.


Por fin se concreta esta nueva histórica sentencia condenatoria contra el Ecuador. Así que, aunque sea tarde, los últimos y actuales gobiernos y las autoridades responsables de gravísimas violaciones de derechos humanos, sepan que tienen que pagarla muy caro: recuerden esta sentencia condenatoria por hechos ocurridos en 1990, los ahora “ausentes” Moreno, Romo y otros muchos más de estos últimos treinta años.


La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de dictar sentencia condenatoria este primero de septiembre contra el Estado ecuatoriano, por un imprescriptible delito de lesa humanidad: la desaparición forzada del escritor Gustavo Garzón, ocurrido entre la noche del 9 y la madrugada del 10 de noviembre de 1990.


La desaparición forzada se dio en las presumibles manos del SIC-10, la estructura secreta de la Inteligencia policial creada en el régimen de Febres Cordero, que luego se llamó Unidad de Investigación de Actividades Subversivas UIAS, y después Unidad de Investigaciones Especiales, UIES, como se denominó al final del período el temible aparato de aniquilación y terrorismo fundado en 1985, y que siguió funcionando tras el fin del Febrescorderato, durante el gobierno del Dr. Rodrigo Borja, quien a pesar de haber cerrado la torturadora estructura policial SIC (Servicio de Investigación Criminal, o “Camal Humano”), no logró desmantelar todo el resto mayor del aparato de tortura y terror del SIC-10.


Fui testigo de la impunidad más infame desde esas épocas hasta el presente. Conocí a doña Clorinda, la madre de Gustavo, en la Plaza Grande, junto a Luz Helena y Pedro (los padres de los desaparecidos hermanos Restrepo), cuando un manojo cada vez más creciente de madres de desaparecidos, empezaban a llegar a la plaza y a juntarse a la nueva generación de defensores de DDHH y a la familia guerreramente heroica.


Todos los ministros de Gobierno, subsecretarios, fiscales y agentes fiscales, comandantes de policía y autoridades en tres décadas, desde el luego prófugo César Verduga en adelante, taparon el caso, no hicieron nada por indagar, ensuciaron a la víctima y dieron largas (¡por 31 años!) a su desconsolada, luchadora y ya anciana madre: Doña Clorinda. Verduga, con la ayuda de su propio aparato de derechos humanos oficial del que provino: la ALDHU, elucubraron la canalla tesis inicial de que Gustavo Garzón, autor de varios libros, el que más recuerdo: “Brutal como el rasgar de un fósforo”, dizque había desaparecido ‘por ingresar a las guerrillas de Colombia’.


Gustavo desapareció a poco de salir del Penal García Moreno de Quito, donde permaneció tras ser torturado y acusado de “sedición subversiva” como “guerrillero” de las Montoneras Patria Libre, MPL, una organización armada que nació como escisión de Alfaro Vive Carajo, AVC. Garzón es el ocultado espejo nacional del testimonio dado por otros intelectuales, poetas y escritores asesinados o desaparecidos al haber optado por la vía armada, que fue la opción de los jóvenes y los poetas sensibles en los años 60, 70 e incluso en las postrimerías de los 80.


Gustavo es, pues, el espejo desconocido por el Ecuador y el continente, del asesinado poeta y guerrillero peruano Javier Heraud, del intelectual argentino y militante montonero Rodolfo Walsh, o del también argentino y militante del PRT Haroldo Conti; o del poeta y guerrillero del ERP salvadoreño Roque Dalton, o del poeta y guerrillero guatemalteco de las FAR, Otto René Castillo.


Al salir libre, acudió en la noche del 9 de noviembre al legendario y ya extinto bar – salsoteca, donde pululábamos los jóvenes de entonces y muchos militantes de izquierdas: el “Son Candela”. Sus amigos y amigas íntimos que estuvieron con él aquella noche, cuentan que se despidió y salió, solo, a la muy noche entre el 9 y 10, de aquel lugar cálido hacia la calle, para San Juan, su barrio tan popular y emblemático, donde vivía con sus hermanos y su madre, a la que llamó para decirle que no se preocupara, que volvía esa noche. Nunca regresó y desapareció, para siempre.


Tras Verduga y el régimen de Borja, callaron este crimen de Estado y entrabaron y dilataron toda investigación y sanción, los gobiernos de: Sixto, Bucaram, Alarcón, Mahuad, Noboa, Lucio Gutiérrez, Palacio, Correa, Moreno y Lasso. En total once gobiernos ocultaron el crimen y nada hicieron por dar a la madre una certeza. La policía y la fiscalía probaron que, pueden pasar décadas, que siguen teniendo un enorme poder en gobiernos de todas las tendencias.


En el gobierno de Moreno, jugaron un rol vergonzoso, el procurador Iñiguez Salvador (por desgracia, hijo de uno de los mejores ecuatorianos y amado amigo personal: el eximio historiador Dr. Jorge Salvador Lara), así como la cancillería y el ministerio de gobierno del Morenismo. Se comportaron como los anteriores, expertos en dilatar, mentir, manipular y ensuciar a la familia, al igual que los gobiernos previos que nada hicieron por Clorinda y Gustavo. Estuve en la Secretaría de Derechos Humanos un corto tiempo en el año 2018 y me indigné cuando supe que la carpeta del caso de Gustavo, ¡31 años más tarde!, llevaba la etiqueta infamante: “Confidencial – Secreto de Estado”.


Recuerdo que les mandé a la mismísima recontra a los “kikuyos” del Estado que, tres décadas después, seguían dilatando y manchando al muerto desaparecido. Era como si tantos sinvergüenzas funcionarios civiles en treinta y un años, tuvieran solo la misión de tapar el vil crimen y ensuciar al fantasma.


Tres años más tarde, cuando era insostenible para el Estado seguir mintiendo, se supo que la representación oficial del Ecuador aceptó el 28 de enero del 2021, en el cierre de la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad estatal e internacional por la desaparición forzada del escritor Gustavo Garzón.


“El Estado ecuatoriano acepta que en el presente caso se ha configurado una desaparición forzada y en consecuencia reconoce su responsabilidad internacional por la violación a los derechos, en relación a la familia del señor Garzón, el Estado ecuatoriano reconoce sus responsabilidades”, sostuvo entonces la representante del Estado, María Fernanda Álvarez.


La demanda contra el Estado, presentada años antes por el abogado defensor de DDHH César Duque, sostuvo que el caso fue documentado en el Informe estatal de la Comisión de la Verdad en el año 2008, como una desaparición forzada cometida por la Policía Nacional y que existirían elementos suficientes para concluir que Garzón fue privado de su libertad por agentes estatales.


Más ahora, la Corte sostuvo con frontalidad: “Luego de presentado el informe final de la Comisión de la Verdad, en septiembre de 2011, se inició  una indagación previa en relación con este caso. En mayo de 2013, los familiares del señor Garzón Guzmán interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación. El proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos permanecen en la impunidad”.


“Con tinta roja del corazón” fue el título del evento a lleno completo que organizamos un 10 de noviembre por Gustavo Garzón, con mi antigua hermandad de la ya yerta APDH y su corajuda militancia de entonces, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde él tantas veces pasó en sus talleres literarios.  A la madre Clorinda, la llamé “la mujer de negro perpetuo” en el único editorial (“Anatomía de la impotencia”) que, desde ese 1991, me publicara el diario “La Hora” en tres décadas. Y Jimmy Coronado, mi entonces hermano de la APDH fue por esa época el “Hijo Adoptante” de Doña Clorinda Guzmán de Garzón, cuando el sábado 28 de agosto de 1993 creamos el programa “La Adopción de la Ternura” y dimos una pareja de jóvenes entrenados en derechos humanos a todas las madres de desaparecidos de entonces.


Así vivió aquella generación de madres y de hijos adoptantes, que amaron el amor y lucharon la lucha. Nunca olvido el rostro de Doña Clorinda y su bello testimonio al periodista Cristóbal Rodríguez de Diario La Hora en 1996, cuando fui sentenciado a prisión. Qué palabras tan generosas tuvo entonces. Y nunca olvido, tampoco, la calculadora y rastrera actitud de tantos presidentes, ministros, subsecretarios, políticos, comandantes de policía, fiscales y procuradores desde aquel 1990.


La madre coraje, doña Clorinda, puede por fin descansar un poco. Porque su lucha la siguieron sus dignos hijos y nietos. Gustavo Garzón aún señala con su índice, ensangrentado y desaparecido, al Ecuador entero.


(Gracias a mi amigo y hermano Ernesto Pazmiño, abogado de DH, por compartirme la sentencia)





Anexos:

Sentencia de la Corte:


https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_434_esp.pdf


Vídeo Corte:

 https://radiolacalle.com/con-tinta-sangre-del-corazon-opinion/?fbclid=IwAR0k59rKbVi-c-9s0GT_5fM632TufO37QEODHrTgFErU0AkfBA8VsazFKww

Con tinta sangre del corazón por Alexis Ponce

 ‘Con tinta sangre del corazón’

Alexis Ponce

“La Corte Interamericana de Derechos Humanos declara, por unanimidad, que:

1. El Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos reconocidos en los artículos 3, 4.1, 5.1, 5.2 y 7 de la Convención Americana, en relación con lo dispuesto en el artículo 1.1 de ese Tratado y en el artículo I.a) de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, este último a partir del 26 de agosto de 2006; en perjuicio del señor César Gustavo Garzón Guzmán, en los términos de los párrafos 62 a 64 de la presente Sentencia.

2. El Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención, en relación con el artículo 1.1 del mismo instrumento y el artículo I.b) de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada, este último a partir del 26 de agosto de 2006, en perjuicio de sus familiares Julio Garzón, Clorinda Guzmán de Garzón, Luis Alberto Garzón Guzmán, Rodrigo Garzón Guzmán, Luis Lascano y Ana Julia Lascano, en los términos de los párrafos 66 a 89 de la presente Sentencia. 

3. El Estado es responsable por la violación derecho a la integridad personal reconocido en el artículo 5.1 de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 del mismo instrumento, en perjuicio de Julio Garzón, Clorinda Guzmán de Garzón, Luis Alberto Garzón Guzmán, Rodrigo Garzón Guzmán, Luis Lascano y Ana Julia Lascano, en los términos de los párrafos 90 a 94 de la presente Sentencia...”

¡Por fin, algo de justicia!, a la madre Coraje Clorinda Guzmán Viuda de Garzón, y a toda la familia Garzón Guzmán. El pueblo del Ecuador tiene la obligación ética de conocer y no olvidar este drama, de aplaudir con el corazón y reconocer a esta dignísima familia sufriente.

Por fin se concreta esta nueva histórica sentencia condenatoria contra el Ecuador. Así que, aunque sea tarde, los últimos y actuales gobiernos y las autoridades responsables de gravísimas violaciones de derechos humanos, sepan que tienen que pagarla muy caro: recuerden esta sentencia condenatoria por hechos ocurridos en 1990, los ahora “ausentes” Moreno, Romo y otros muchos más de estos últimos treinta años.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de dictar sentencia condenatoria este primero de septiembre contra el Estado ecuatoriano, por un imprescriptible delito de lesa humanidad: la desaparición forzada del escritor Gustavo Garzón, ocurrido entre la noche del 9 y la madrugada del 10 de noviembre de 1990. 

La desaparición forzada se dio en las presumibles manos del SIC-10, la estructura secreta de la Inteligencia policial creada en el régimen de Febres Cordero, que luego se llamó Unidad de Investigación de Actividades Subversivas UIAS, y después Unidad de Investigaciones Especiales, UIES, como se denominó al final del período el temible aparato de aniquilación y terrorismo fundado en 1985, y que siguió funcionando tras el fin del Febrescorderato, durante el gobierno del Dr. Rodrigo Borja, quien a pesar de haber cerrado la torturadora estructura policial SIC (Servicio de Investigación Criminal, o “Camal Humano”), no logró desmantelar todo el resto mayor del aparato de tortura y terror del SIC-10.

Fui testigo de la impunidad más infame desde esas épocas hasta el presente. Conocí a doña Clorinda, la madre de Gustavo, en la Plaza Grande, junto a Luz Helena y Pedro (los padres de los desaparecidos hermanos Restrepo), cuando un manojo cada vez más creciente de madres de desaparecidos, empezaban a llegar a la plaza y a juntarse a la nueva generación de defensores de DDHH y a la familia guerreramente heroica. 

Todos los ministros de Gobierno, subsecretarios, fiscales y agentes fiscales, comandantes de policía y autoridades en tres décadas, desde el luego prófugo César Verduga en adelante, taparon el caso, no hicieron nada por indagar, ensuciaron a la víctima y dieron largas (¡por 31 años!) a su desconsolada, luchadora y ya anciana madre: Doña Clorinda. Verduga, con la ayuda de su propio aparato de derechos humanos oficial del que provino: la ALDHU, elucubraron la canalla tesis inicial de que Gustavo Garzón, autor de varios libros, el que más recuerdo: “Brutal como el rasgar de un fósforo”, dizque había desaparecido ‘por ingresar a las guerrillas de Colombia’.

Gustavo desapareció a poco de salir del Penal García Moreno de Quito, donde permaneció tras ser torturado y acusado de “sedición subversiva” como “guerrillero” de las Montoneras Patria Libre, MPL, una organización armada que nació como escisión de Alfaro Vive Carajo, AVC. Garzón es el ocultado espejo nacional del testimonio dado por otros intelectuales, poetas y escritores asesinados o desaparecidos al haber optado por la vía armada, que fue la opción de los jóvenes y los poetas sensibles en los años 60, 70 e incluso en las postrimerías de los 80. 

Gustavo es, pues, el espejo desconocido por el Ecuador y el continente, del asesinado poeta y guerrillero peruano Javier Heraud, del intelectual argentino y militante montonero Rodolfo Walsh, o del también argentino y militante del PRT Haroldo Conti; o del poeta y guerrillero del ERP salvadoreño Roque Dalton, o del poeta y guerrillero guatemalteco de las FAR, Otto René Castillo. 

Al salir libre, acudió en la noche del 9 de noviembre al legendario y ya extinto bar – salsoteca, donde pululábamos los jóvenes de entonces y muchos militantes de izquierdas: el “Son Candela”. Sus amigos y amigas íntimos que estuvieron con él aquella noche, cuentan que se despidió y salió, solo, a la muy noche entre el 9 y 10, de aquel lugar cálido hacia la calle, para San Juan, su barrio tan popular y emblemático, donde vivía con sus hermanos y su madre, a la que llamó para decirle que no se preocupara, que volvía esa noche. Nunca regresó y desapareció, para siempre. 

Tras Verduga y el régimen de Borja, callaron este crimen de Estado y entrabaron y dilataron toda investigación y sanción, los gobiernos de: Sixto, Bucaram, Alarcón, Mahuad, Noboa, Lucio Gutiérrez, Palacio, Correa, Moreno y Lasso. En total once gobiernos ocultaron el crimen y nada hicieron por dar a la madre una certeza. La policía y la fiscalía probaron que, pueden pasar décadas, que siguen teniendo un enorme poder impune en gobiernos de todas las tendencias. 

En el gobierno de Moreno, jugaron un rol vergonzoso, el procurador Iñiguez Salvador (por desgracia, hijo de uno de los mejores ecuatorianos y amado amigo personal: el eximio historiador Dr. Jorge Salvador Lara), así como la cancillería y el ministerio de gobierno del Morenismo. Se comportaron como los anteriores, expertos en dilatar, mentir, manipular y ensuciar a la familia, al igual que los gobiernos previos que nada hicieron por Clorinda y Gustavo. Estuve en la Secretaría de Derechos Humanos un corto tiempo en el año 2018 y me indigné cuando supe que la carpeta del caso de Gustavo, ¡31 años después!, llevaba la etiqueta infamante: “Confidencial - Secreto de Estado”. 

Recuerdo que les mandé a la mismísima recontra a los “kikuyos” del Estado que, tres décadas luego, seguían dilatando y manchando al muerto desaparecido. Era como si tantos sinvergüenzas funcionarios civiles en treinta y un años, tuvieran solo la misión de tapar el vil crimen y ensuciar al fantasma. 

Tres años más tarde, cuando era insostenible para el Estado seguir mintiendo, se supo que la representación oficial del Ecuador aceptó el 28 de enero del 2021, en el cierre de la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad estatal e internacional por la desaparición forzada del escritor Gustavo Garzón.

“El Estado ecuatoriano acepta que en el presente caso se ha configurado una desaparición forzada y en consecuencia reconoce su responsabilidad internacional por la violación a los derechos; en relación a la familia del señor Garzón, el Estado ecuatoriano reconoce sus responsabilidades”, sostuvo entonces la representante del Estado, María Fernanda Álvarez.

La demanda contra el Estado, presentada años antes por el abogado defensor de DDHH César Duque, sostuvo que el caso fue documentado en el Informe estatal de la Comisión de la Verdad en el año 2008, como una desaparición forzada cometida por la Policía Nacional y que existirían elementos suficientes para concluir que Garzón fue privado de su libertad por agentes estatales.

Más ahora, la Corte sostuvo con frontalidad: “Luego de presentado el informe final de la Comisión de la Verdad, en septiembre de 2011, se inició́ una indagación previa en relación con este caso. En mayo de 2013, los familiares del señor Garzón Guzmán interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación. El proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos permanecen en la impunidad”. 

“Con tinta roja del corazón” fue el título del evento a lleno completo que organizamos un 10 de noviembre por Gustavo Garzón, con mi antigua hermandad de la ya yerta APDH y su corajuda militancia de entonces, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde él tantas veces pasó en sus talleres literarios.  A la madre Clorinda, la llamé “la mujer de negro perpetuo” en el único editorial (“Anatomía de la impotencia”) que, desde ese 1991, me publicara el diario “La Hora” en tres décadas. Y Jimmy Coronado, mi entonces hermano de la APDH fue por esa época el “Hijo Adoptante” de Doña Clorinda Guzmán de Garzón, cuando el sábado 28 de agosto de 1993 creamos el programa “La Adopción de la Ternura” y dimos una pareja de jóvenes entrenados en derechos humanos a todas las madres de desaparecidos de entonces. 

Así vivió aquella generación de madres y de hijos adoptantes, que amaron el amor y lucharon la lucha. Nunca olvido el rostro de Doña Clorinda y su bello testimonio al periodista Cristóbal Rodríguez de Diario La Hora en 1996, cuando fui sentenciado a prisión. Qué palabras tan generosas tuvo entonces. Y nunca olvido, tampoco, la calculadora y rastrera actitud de tantos presidentes, ministros, subsecretarios, políticos, comandantes de policía, fiscales y procuradores desde aquel 1990.

La madre coraje, doña Clorinda, puede por fin descansar un poco. Porque su lucha la siguieron sus dignos hijos y nietos. Gustavo Garzón aún señala con su índice, ensangrentado y desaparecido, al Ecuador entero. 

(Gracias a mi amigo y hermano Ernesto Pazmiño, abogado de DH, por compartirme la sentencia)

Anexos: 

Sentencia de la Corte:

 https://www.corteidh.or.cr/.../articulos/seriec_434_esp.pdf

Vídeo Corte: 

https://www.youtube.com/watch?v=53PlO0GUauc

Mi texto editorial en Radio La Calle Quito:

https://radiolacalle.com/con-tinta-sangre-del-corazon.../

8 comentarios

Ana Lucia Egas

No se puede tapar el sol con un dedo, Clorinda Garzón madre luchadora, que nunca bajo la Guardia, hoy se hace algo de justicia, Ecuador con otro nombre en su lista de crímenes de Estado.

 · Responder · 1 d

Katya Ponce

La justicia tardó, pero llegó, la lucha que solo una Madre con su infinito amor ,logró poner otra vez al Estado Ecuatoriano en la mira internacional,condenando hechos tan repudiables,lo que la justicia Ecuatoriana encubre y deja en la impunidad.

Do… Ver más

 · Responder · 1 d

Ernesto Pazmiño Granizo

Katya Ponce Doña Clorinda es un ejemplo de amor y de lucha infinita. Tuve la suerte de ser secretario del comité de familiares de víctimas y desparecidos por la represión q lo formamos allá por el año 1994. Al fin, con esta sentencia, un poco de descanso, para doña Clorinda, a ella no le importaba el monto de la reparación económica, lo único q quería es q se establezca la responsabilidad del Estado para que sea un precedente y no se vuelva a repetir estos crimines. Esta sentencia es la q se debe escribir en una placa en el palacio de gobierno y en la comandancia de la policía: “Chapas, nunca mas desaparezcan y asesinen a los luchadores por una sociedad más justa”

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Katya Ponce

Ernesto Pazmiño Granizo completamente de acuerdo no Chapas ni Milicos asesinos nunca más!

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Gonzalo Abarca C

Otra más del Estado y se viene más sentencias

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Mayra Galarza Molina

Al fin justicia para su madre y su familia

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Rodrigo Garzón

Estimado Alexis muchas gracias por sus palabras y solidaridad durante tantos años y por su amable intermedio a todos los amigos, artistas, compañeros y familiares que le acompañaron a mi madre con convicción, conciencia y ternura, en los momentos más difíciles, hasta llegar a esta condena y establecimiento de responsabilidad del Estado ecuatoriano por este crimen atroz, gracias a sus bondadosas acciones seguiremos reclamando y recordando a Gustavo.

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Sentencia CIDH: Gustavo Garzón desapareció en manos del Estado, 2021/10/08 en: la palabra abierta

 Sentencia CIDH: César Garzón desapareció en manos del Estado

8 octubre, 2021  Posted by Leonardo Parrini  Investigación, Política, Sociedad

Corrían los años noventa. La noche del 9 de noviembre César Garzón Guzmán de 32 años fue visto por última vez en una discoteca de la ciudad de Quito. Garzón era escritor y tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la Editorial El Conejo. Lo que ocurrió con el joven intelectual fue una desaparición forzada en la que “se presume la responsabilidad de la Policía Nacional”, según sentencia judicial internacional.


Crimen de Estado


En el contexto del caso en momentos de la desaparición de César Garzón, fines de 1990 -plena vigencia del gobierno de Rodrigo Borja- existía una política de represión en contra de personas relacionadas con el grupo “Alfaro Vive Carajo” (AVC) por parte de miembros de la seguridad estatal que incluía detenciones ilegales y desapariciones forzadas. Garzón había sido detenido el 7 de agosto de 1990 y permaneció incomunicado y torturado por miembros del Servicio de Investigaciones Criminales de Pichincha, fue trasladado luego a la Prisión García Moreno donde estuvo recluido durante tres meses hasta el 7 de septiembre de 1990, día en que fue sobreseído y salió en libertad. Al cabo de dos meses a partir de ese momento, César Garzón desapareció la noche del 9 de noviembre cuando salía de la discoteca Son Candela, ubicada en las calles Amazonas y Reina Victoria en la ciudad de Quito. Se truncaba así una carrera profesional de Garzón como doctor en Literatura, con evidente sospecha de un final trágico bajo la forma de un crimen de Estado.


Esta semana el caso entró en una nueva etapa cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sentenció que el Estado ecuatoriano es responsable “por la desaparición forzada del señor César Gustavo Garzón Guzmán y por la violación de sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial”. Adicionalmente, la corte sentenció que se atentó contra derechos a las garantías judiciales protección e integridad de los familiares del desaparecido.


El expediente de César Garzón fue investigado por una Comisión de la Verdad que documentó lo sucedido con el escritor ecuatoriano, mediante Informe Final, “Sin verdad no hay Justicia”, que calificó la desaparición forzada en manos de la Policía Nacional. En el mes de septiembre de 2011, la comisión inició una indagación previa en relación con el caso y en mayo de 2013, los familiares de Garzón interpusieron la denuncia que dio inicio a una nueva indagación. El proceso continúa abierto sin avances significativos, por lo que los acontecimientos que afectaron al escritor desaparecido “permanecen en la impunidad”, sentenció la CIDH.


El dictamen de la corte constituye una forma de reparación, no obstante, ordenó diversas medidas reparatorias entre la que se incluyen que el Estado debe continuar investigando el caso, mientras que, si se establece que la víctima falleció, se debe entregar sus restos a sus familiares quienes deberán recibir apoyo psicológico. La sentencia contempla que se indemnizará con $ 10.000 dólares a la familia de Garzón por daños materiales e inmateriales, así como el pago de costas y gastos. La madre de Garzón -Clorinda Guzmán- recibirá, además, $57.000 por concepto de ingresos dejados de percibir a favor de su hijo, y otros $80.000 por concepto de daño inmaterial.


La CIDH estima que la madre experimentó “graves sufrimientos por cuenta de la desaparición de su hijo y por los actos de revictimización cuando se realizaba las labores de búsqueda”, ante lo cual estipula que la señora deberá recibir $ 40.000 dólares por concepto de daño inmaterial, agregando otros valores determinados.


Con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se cierra un aciago capítulo del caso de César Garzón, en tanto que la justicia es asignatura pendiente hasta cumplir a cabalidad los dictámenes del fallo judicial.


TAGS: CIDH César Garzón

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About Leonardo Parrini

Periodista. Fotógrafo. Director-Editor de la revista digital LAPALABRABIERTA. Colaborador de las revistas ROCINANTE y BABIECA (Campaña de Lectura Eugenio Espejo). Conductor del programa La Oreja Libertaria, Radio Pichincha 95.3 FM. Autor de los libros La hora del lobo (2000), Decapitar a la Gorgona: ¿la corrupción, una moral de la crisis? (2001), Eva sin paraíso (2003), Diálogo comunitario en democracia (2013), Égüez. La memoria insumisa (2016), Escritos en clave morse (2018). Ha colaborado en Revista Diners como comentarista de obras literarias.

https://www.lapalabrabierta.com/2021/10/08/sentencia-cidh-cesar-garzon-desaparecio-manos-del-estado/

Corte IDH condena a Ecuador 2021/10/07 en El Comercio

 07 de octubre de 2021 22:23

CorteIDH condena a Ecuador por desaparición forzada de Gustavo Garzón

 

 




El Estado de Ecuador durante la audiencia pública había aceptado su responsabilidad internacional por la violación a los derechos de Garzón y su familia. Foto: Tomada de la cuenta Twitter @CorteIDH


EFE (I)

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) condenó este jueves 7 de octubre del 2021 al Estado de Ecuador por la desaparición forzada del escritor César Gustavo Garzón Guzmán, ocurrida en Quito en el año 1990.


La sentencia de la corte indica que el Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial.


El caso se relaciona con la desaparición forzada de César Gustavo Garzón Guzmán, la cual habría ocurrido en un contexto general de desapariciones forzadas cometidas por agentes estatales en contra de personas identificadas como subversivas, pertenecientes a los grupos “Alfaro Vive Carajo” y “Montoneras Patria Libre”.


El Estado de Ecuador durante la audiencia pública realizada en el pasado mes de enero había aceptado su responsabilidad internacional por la violación a los derechos de Garzón y su familia.


“El Tribunal concluyó, además, que el reconocimiento de responsabilidad realizado por el Estado produce plenos efectos jurídicos. En todo caso, estimó necesario determinar en la sentencia los hechos ocurridos de acuerdo a la prueba recabada y a la luz del reconocimiento de responsabilidad”, explica la sentencia.


Guzmán era un escritor que se encontraba escribiendo la tesis de su doctorado. También era tallerista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y trabajaba para la editorial “El Conejo”.


El día de los hechos, Garzón, de 32 años en esa fecha, estuvo con un grupo de amigos en una discoteca, siendo este el último lugar donde fue visto. Su familia, al notar que no llegó a la casa, inició su búsqueda y acudió al Servicio de Investigación Criminal de Pichincha para denunciar la desaparición.


La CorteIDH destacó que la Comisión de la Verdad de Ecuador documentó el caso de Garzón en su Informe Final “Sin verdad no hay Justicia” y calificó lo ocurrido como una desaparición forzada en la que “se presume la responsabilidad de la Policía Nacional”.


Luego de presentado el Informe Final en septiembre de 2011, se inició una indagación previa en relación con él. Posteriormente, en mayo de 2013, los familiares de Garzón interpusieron una denuncia que dio inicio a una nueva indagación.


Sin embargo, el proceso aún continúa abierto, sin haber tenido avances significativos, por lo que los hechos permanecen en la impunidad.


En la sentencia el Tribunal internacional dispuso que “el Estado (de Ecuador) debe realizar, a la mayor brevedad, una búsqueda rigurosa, sistemática y con los recursos humanos y económicos adecuados, en la que realice todos los esfuerzos para determinar el paradero de César Gustavo Garzón Guzmán”.


Además, “debe continuar y llevar a cabo, en un plazo razonable y con la mayor diligencia, las investigaciones que sean necesarias para identificar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables de la desaparición forzada”, cita el texto.


El fallo de la Corte establece reparaciones económicas por daño material e inmaterial a las víctimas.


La CorteIDH, con sede en Costa Rica, forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), y sus resoluciones son de acatamiento obligatorio para los países del hemisferio que han reconocido su jurisprudencia.



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ETIQUETAS: CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS • DESAPARICIÓN • DESAPARICIÓN FORZADA • GUSTAVO GARZÓN • VIOLACIÓN

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Corte condena al Estado ecuatoriano ¿Qué significa? 2021/10/08 en gk city

 Corte IDH condena al Estado ecuatoriano por desaparición forzada de Gustavo Garzón, ¿qué significa?

Gustavo Garzón desapareció hace más de 30 años

Karol E. Noroña · 8 de octubre del 2021

Clorinda Guzmán, madre de Gustavo Garzón, escritor y militante desaparecido el 19 de noviembre de 1990. Cortesía de Apxel.


La familia del escritor y militante Gustavo Garzón —desaparecido desde el 10 de noviembre de 1990, durante el gobierno de Rodrigo Borja— tuvo que esperar más de 30 años para que el Estado ecuatoriano fuese responsabilizado por la desaparición de Garzón. 


El 7 de octubre de 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) condenó a Ecuador por la desaparición forzada de Garzón y declaró en su sentencia que el Estado es “responsable por la violación de sus derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial”. 


Clorinda Guzmán, su madre, se unió a la lucha por las personas desaparecidas en 1990. Acompañaba a otros familiares que buscaban a sus seres queridos. Entre ellos, Pedro Restrepo y Luz Elena Arismendi, padres de Santiago y Andrés Restrepo, desaparecidos en 1988 en el gobierno de León Febres Cordero. Cada miércoles se plantaban ante el Palacio de Carondelet para exigir respuestas. En el país no las encontraron y, como en tantos otros casos, tuvieron que acudir a instancias internacionales. 


 


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Para la Corte IDH, esta sentencia es, en sí misma, una forma de reparación para Gustavo Garzón  y su familia, que presentó el caso de su desaparición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hace 25 años. Recién en julio de 2019, la Comisión lo remitió a la Corte, cuyos jueces ahora ordenaron cinco medidas de reparación integral:


Obligación de investigar: el Estado ecuatoriano deberá  “continuar eficazmente y con la mayor diligencia las investigaciones y el proceso penal en curso” para identificar y juzgar a los responsables de la desaparición forzada de Garzón. 

Determinación de su paradero: el Estado deberá ejecutar una búsqueda rigurosa por “la vía judicial y administrativa pertinente” para encontrar a Gustavo Garzón. Si se hallan sus restos, deberán ser entregados a sus familiares con la mayor brevedad posible y sin costo alguno. 

Medidas de rehabilitación: Ecuador deberá brindar gratuitamente, a través de instituciones de salud especializadas y de forma inmediata, tratamiento psicológico y psiquiátrico que requieren las familias sobrevivientes y víctimas, previo consentimiento informado y por el tiempo que lo necesiten. Esta ha sido una exigencia constante de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec).

Medidas de satisfacción: el Estado debe publicar un resumen oficial de la sentencia de la Corte IDH en un diario de amplia circulación nacional y la integridad de la sentencia en el sitio web del gobierno. Asimismo, deberá realizar un acto de reconocimiento de responsabilidad internacional en relación al caso. 

Indemnizaciones compensatorias: el Estado deberá pagar 15.000 dólares por daños materiales e inmateriales a la familia de Garzón. 

¿Quién fue Gustavo Garzón?

Gustavo Garzón fue un escritor y militante del movimiento subversivo Montoneros Patria Libre, considerado una célula terrorista por el gobierno de Febres-Cordero. El cuatrienio en que el líder socialcristiano estuvo en el poder estuvo marcado por constantes abusos contra los derechos humanos (entre ellos, detenciones arbitrarias, desapariciones e incluso ejecuciones extrajudiciales) de personas que el régimen consideraba peligrosas. 


A Febres-Cordero lo sucedió en el poder el socialdemócrata Rodrigo Borja. En su gobierno, a pesar de la política oficial de terminar con la represión previa, aún se dieron abusos y desapariciones por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. 


El 9 de noviembre de 1990, Gustavo Garzón salió de su casa, en el barrio San Juan, en el centro de Quito. Ese día, Garzón fue a una biblioteca para avanzar en su tesis de doctorado literario. Apenas unos meses antes, el 7 de septiembre, había salido de prisión después de haber sido torturado y acusado de un asalto que nunca pudo comprobarse, por lo que fue sobreseído. Desde que fue liberado, sufrió constantes  persecuciones —tanto en casa como en las calles, dicen sus familiares.


Ese 9 de noviembre se vio con amigos en la clásica discoteca Son Candela. Estuvo con ellos durante horas, hasta la madrugada del 10 de noviembre. Ese fue el último que lo vieron vivo. Tenía 32 años. 


Desde ese día, su familia ha exigido respuestas sobre su paradero. Clorinda Guzmán, unida a la lucha por los desaparecidos en el Centro Histórico, gritó siempre por su cuarto hijo, cultor de letras desde que cursaba las aulas del colegio Montúfar, que experimentó con las matemáticas, la estadística y la aviación y que eligió la militancia de la izquierda radical en el país. 


La investigación de su desaparición tiene más de 40 mil  fojas, agrupadas en 40 cuerpos fiscales. Continúan almacenadas en la Dirección de Derechos Humanos y Participación Ciudadana en la Fiscalía, hasta este 2021, según la investigación de la periodista Mayra Caiza, compactada en el documental Brutal como el rasgar de un fósforo,  que relata el caso y la vida del escritor y militante.  


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Una vida de resistencia

“Gracias a todas las personas que piensan en mi hijo Gustavo” dijo Clorinda Guzmán,  sentada en el centro del escenario de una sala de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en julio pasado en el estreno de Brutal como el rasgar de un fósforo. 


En aquel momento le pregunté qué significaría para ella una sentencia de la Corte IDH contra el Estado ecuatoriano, dijo que sería reivindicatoria pero también un claro signo de la impavidez estatal. “Es una decepción el haber luchado tantos años y no haber conseguido nada porque los gobiernos nunca han respondido”, reclamó. 


Para Lidia Rueda, presidenta de Asfadec, esta sentencia es una muestra más de que “la única respuesta es la lucha en las calles, porque si no hacemos eso, en el país no pasa nada, no les importa”, dijo. En Ecuador, según cifras oficiales, hay 1876 personas desaparecidas, aunque la organización piensa que esa es mucho menor a la real. A través de su activismo, Asfadec reclama por más de 4.400 desaparecidos, una cifra que fue emitida por el entonces fiscal general Galo Chiriboga en 2015. Pero no se cansan. Ahora, uno de los hermanos de Gustavo, Rodrigo, es secretario de Asfadec y continúan reclamando investigaciones efectivas. 


La lucha de las familias logró que en Ecuador se aprobara la Ley Orgánica para la Actuación de Búsqueda de Personas Desaparecidas en enero del 2020. En noviembre de ese año, se emitió su reglamento —cinco meses después del plazo dispuesto por la Asamblea Nacional. Sin embargo, las negligencias denunciadas por las familias continúan. “No hay fiscales capacitados, las investigaciones continúan en indagación previa, no hay diligencias ni pericias efectivas. No es una persona, son miles de familias con sillas vacías en casa”, cuestiona Lidia Rueda. 


Cuando Guillermo Lasso asumió la presidencia, en mayo de 2021, Asfadec hizo un llamado para que el nuevo gobierno atienda la situación de las personas desaparecidas. Incluso, le enviaron una carta pidiéndole concretar una reunión. Hasta este 8 de octubre, no ha habido respuesta del presidente de la República, quien tampoco ha hecho pronunciamiento público alguno sobre el tema. En su plan de gobierno, al igual que en los de los otros 15 candidatos que se disputaron la presidencia, no hubo una sola línea dedicada a los desaparecidos en Ecuador. 


 


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Karol E. Noroña

Quito, 1994. Periodista y cronista ecuatoriana. Cuenta historias sobre los derechos de las mujeres, los efectos del crimen organizado en el país y cubre permanentemente la lucha de las familias que buscan sus desaparecidos. Ha escrito en medios tradicionales e independientes nacionales e internacionales. Segundo lugar del premio Periodistas por tus derechos de la Unión Europea en Ecuador. Forma parte de la organización Chicas Poderosas Ecuador.

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