viernes, 19 de diciembre de 2025

Sobre el ex presidente Borja, Alexis Ponce

 El Dr. Rodrigo Borja ha muerto

Lo respeté mucho. Fue el único presidente que eliminó el SIC (Servicio de Investigación Criminal: centro de tortura masiva en los 80', conocido como “el Camal humano”) en 1991 y, a pesar de la oposición de sus ministros, no tuvo reparo en admitir que altos oficiales entre generales y coroneles de la Policía fuesen a prisión por el caso de los Desaparecidos Hermanos Restrepo. 

La Comisión Internacional que él creó para indagar dicha tragedia provocada por el terrorismo de Estado de la derecha, fue la mejor de todas las 5 comisiones "de la verdad", por sus resultados. Y su célebre opción cero: cuando emplazó en cadena de tv al 'periodista' Arroba Ditto el inmundo de radio Sucre, a que presentara pruebas de la bazofia que regó en la radio de la oligarquía, sobre la supuesta corrupción de la familia presidencial y entonces muy serio afirmó que él renunciaba a su cargo de inmediato (no supe que otro presidente hiciera lo mismo en todo el siglo 20) si un familiar suyo se haya aprovechado del poder para enriquecerse o realizar contratos a su favor ; pero que si el canalla periodista de derechas no presentaba prueba alguna  durante los días que le dio de plazo, clausuraba la radio-basura de inmediato. 

Hasta hoy los periodistas de clase media que quieren ascender en la trepadora oligárquica mediática, lo señalan en contra por eso. Pero fue una extraordinaria medida: Porque enseñó al país que primero está el honor, el buen nombre y la dignidad. Cuando lo visité la última vez, me reclamó con guante fino por qué los defensores de ddhh fuimos tan radicales hasta la ceguera en el tema Comisión Internacional del caso Restrepo. Le dije que, pasados los años, admito que actuamos los defensores en su conjunto erráticamente en ese y en otros temas y momentos. 

Ordenó que no se le diera combustible ni accediera a que aterrizara el avión de Pinochet en suelo ecuatoriano. Y ordenó disparar a los pies de Febres Cordero bombas lacrimógenas cuando intentaba liderar con el hoy excrementicio Carlos Vera la marcha separatista. El comandante de la Policía le dijo: "Ya cumplimos". Y Borja le gritó y carajeó de lo lindo porque Vera pasaba la marcha en la tv vivo y los chapas le escoltaban en lugar de reprimirlo. 

Me deja un gran vacío espiritual. Como cuando partieron mis hermanos, mayores siempre: mi Monse. Alberto Luna Tobar, mi Dr. Jorge Salvador Lara, mi Gral. René Vargas Pazzos, y mi Dr. Julio Prado Vallejo, patriotas como Borja. 

Recuerdo que me dio su libro autobiográfico... y al retirarme, me lo autografió con un pensamiento excesivamente generoso. 

No olvido su caballerosidad pulcra y su berraquera durante el debate de tv con Febres, para mí el error que no debía haber aceptado a los inclinados Ecuavisa y 'Juan sin cielo'. Como tampoco Luisa a Noboa la primera vez. La segunda Ella lo arrastró. Maravillosa. Lo recuerdo cuando sus asesores le rogaban que mintiera para ganar votos y no perder la elección presidencial: solo debía decir que sí cree en Dios. Fue el único político que prefirió perder puntos, el debate y el acceso al poder con tal de mantenerse fiel a sus principios laicos. "No puedo contestar temas religiosos porque son de absoluto fuero personal". Y la derechosa prensa le exigía que declare su religión, en tanto que la derecha política le criminalizaba como "comunista y ateo", como a Roldós en su momento.

Y el Dr. Borja se negó a decir su religión. ¡Qué tozudez, qué necedad! le decían sus amigos y asesores. Y él se mantuvo. "Si debo perder elecciones por negarme a volver al siglo 19 en el debate político ecuatoriano, prefiero perder".   Y perdió. Pero cuando ganó en 1988 lo primero que hizo fue declarar ilegal y perseguir a los sátrapas fascistas hoy redivivos: "Tradición, Familia y Propiedad".

Gracias Dr. Borja, por habernos enseñado tanto a mi generación. Y por haberme dado el honor de concederme su amistad y su respeto a pesar de que no compartiéramos varios temas.

Hubiera sido un buen presidente de Unasur. Fue un político profesional, un socialdemócrata leal a su formación. Estuvo en el cementerio de Santiago recibiendo la represión junto al pueblo chileno en el aniversario del asesinato de Allende. Y si busco a veces alejarme de este sucio infierno del presente, releo su libro que me regalara: "Recovecos de la Historia". 

¡Cómo río siempre, con ese pasaje donde cuenta cuando le tocó correr un día para que no lo linchen las turbas velasquistas! 

En fin... él ya era parte de la Historia de un país que murió y no acaba de resucitar. 

Alexis Ponce

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