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sábado, 20 de julio de 2019

Buitrón, Noche de sedientos lobos, Hoy, 8 de septiembre de 1991






Noche de Sedientos Lobos.
(Rubén Darío Buitrón) – Diario Hoy domingo 8 de septiembre de 1991.

Casi un año después de su desaparición, nadie sabe nada del joven escritor quiteño Gustavo Garzón.

La noche del 9 de noviembre parecía destinada a ser una noche más.

Los bares regaban sus angustias como espuma de cerveza. Los salones se intoxicaban de despechos e ilusiones. Las discotecas bailaban la danza del sexo intrascendente.

Por eso la noche de ese viernes parecía la misma noche del mismo viernes de siempre. Hasta que llegó la madrugada. Empezaba a ser sábado. En uno de aquellos lugares, algunos amigos y amigas disfrutaban de Gustavo, de todo su regreso.

Pero las calles estaban llenas de silencios e incertidumbres como monstruos solapados. Eran las tres de la mañana y Gustavo que trataba de respirar de nuevo la poca libertad que le quedó después de la absurda cárcel, se cansó de tanto ruido y desesperanza, se despidió de ssu compañeros y se fue para su casa.

Desde entonces, la noche del viernes 9 de noviembre de 1990, dejó de ser una noche cualquiera. Ahora es, en la mitad del recuerdo y del cariño, una noche de perseguidores, de sedientos lobos, de fantasmas deformes y brutales. Es que, desde entonces, Gustavo se fue por aquellas calles de silencios e incertidumbres y jamás, llegó al abrazo de sus hermanos, de su madre, de su casa, de nadie más lo volvió a ver.

El lunes 12 de noviembre se llenó de oscuros presagios para la familia y los amigos. Se organizaron grupos para encontrarlo, para preguntar por él, para tenerlo de nuevo, aunque estuviera herido, dolido, triste, abandonado o muerto.

Nadie lo había visto. El gris itinerario empezó en clínicas, hospitales, servicios de emergencia. Pasó luego por la policía. Terminó en las morgues.

Gustavo no apareció. La tarde de aquel lunes se presentó la denuncia de la desaparición en el Servicio de Investigación Criminal (SIC). En este reino de promiscuidad, un uniforme advirtió a gritos que la denuncia ya no podía ser tramitada, porque había que presentarla “en un plazo máximo de 48 horas”.

Lo que vino después fue peor. Sin embargo del enorme peso de su dolor, la madre, Clorinda Guzmán, decidió apuntar a lo seguro. Decidió martillar en el SIC con la denuncia, insistir en que los malencarados hagan algo, por encontrar a su hijo.

No, los uniformados de civil, dijeron no conocer nada. Sus generales y superiores tampoco “Estamos investigando, pero no sabemos que pasó”, fue el coro de voces destempladas y huecas todos se vistieron con la palabra “nada”; ministros, subsecretarios, funcionarios judiciales y policiales. Y con ese ropaje fueron cerrando a Clorinda Guzmán las pocas puertas oficiales que quedaban.

Pasaron las horas duras, violentas, desesperantes. Vinieron los días vacíos, sin luz ni afectos cercanos. Llegaron las semanas y los meses. Gustavo se volvió una constante presencia ausente. Estaba en la mesa del comedor de su casa, en el taller literario, en la sala de los amigos, en los libros, en las reuniones, en el cine, en la música, en la poesía, en la calle, en la plaza, en la ciudad, en los pueblitos, en todo corazón cálido, profundo, abierto y solidario.

Gustavo es ahora una presencia intangible, como un ángel transparente y tibio que está, pero no se le ve.

La madre, la familia, los amigos han encontrado la respuesta a “la vida” oficial y absurda: a la nada hay que responderle con todo , a la ausencia hay que responderle con presencia, a la muerte hay que responderle con vida.

Y con estas tres banderas, con el todo, con la presencia, y con la vida, se van multiplicando como ecos las voces y las almas que quieren ver a Gustavo total, a Gustavo presente, a Gustavo vital.

Porque no es posible conformarse con el recuerdo. No es posible conformarse con las hipótesis. No es posible conformarse con el drible del señor ministro de gobierno al decir “ hay mil versiones sobre la desaparición de Garzón, hasta las más disparatadas”. No es posible conformarse con los quizá, los tal vez, los probablemente. No.

Cuando el caso de los niños Restrepo  empieza a dejarnos ver el verdadero rostro de la brutalidad y la estupidez, el verdadero rostro de la violencia y el cinismo, es hora de que Gustavo regrese vivo, limpio, profundo y tierno. Tal como era hasta la noche del 9 de noviembre de 1990.

Porque, si “desapareció” para siempre aquella noche de perseguidores, de sedientos lobos, de fantasmas deformes y brutales, no vayan a creer los adoradores de la “nada” que va a haber tregua.

No la habrá, porque el amor concreto y tangible, no admite silencios o incertidumbres.

Buitrón, Rubén Darío. "Noche de sedientos lobos". Hoy. Temas (Quito), 8 de septiembre de 1991. 2C.

jueves, 6 de febrero de 2014

Caso Restrepo no es único, Diario Hoy, 4 de septiembre de 1991

Publicado el 04/Septiembre/1991 | 00:00
CASO RESTREPO NO ES UNICO

QUITO. 04.09.91. El caso de los hermanos Restrepro Arismendi no es el único caso de desaparción denunciados en el país, aunque, quizás sí el más conocido. El boletín No. 61 de enero de 1991 de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos "Derechos del pueblo" publica una lista de decenas de personas clasificadas en diferentes estatus: detenidos desaparecidos, como los Restrepo, por ejemplo_ desaparecidos, muerte por tortura, homicidio, muerte bajo custodia, tortura, arresto arbitrario, violación de domicilio, entre otros. En el boletín se citan casos en el que el responsable de estas violaciones a los derechos humanos no solo es el Servicio de Investigación Criminal (SIC), sino también otras instituciones.

A continuación se detalla una lista de estos casos: Detenidos desaparecidos

Jaime Otavalo, desaparecido en Quito el 15 de agosto de 1985, después de una captura y uin enfrentamiento con miembros de la policía.

Santiago y Andrés Restrepo, desaparecieron en Quito el 8 de enero de 1988 después de una presunta detención durante una operativo policial.

Manuel García caso de desaparción 

Franco desapareció en Guayaquil el 8 de abril de 1988, luego de ser detenido por el teniente Fausto López Villegas en
compañía de otros miembros de la Marina. 

William José Mosquera desapareció en Shushufindi a raíz de su detención por miembros de la policía el 5 de noviembre de 1989. 

En mayo de 1988, José Peralta murió a consecuencia de las torturas de que fue objeto en este mismo destacamento.

Desaparecidos

Felipe Arpi Avial e Ignacio Domínguez Núñez se encuentras desaparecidos desde que saleiron de Cuenca el 20 de abril de 1990 hacia el puerto Inca, Naranjal, provincia de Guayas.

Julio Alberto Etcheverry Zaldumbide y Luis Oswaldo Benalcázar, estudiantes universitarios, desaparecieron el 31 de agosto de 1987 en las inmediaciones de los Ríos Negro y Pastaza, cuando venías a la capital.


César Gustavo Garzón se encuenta desaparecido desde el 10 de noviembre de 1990, cuando se dirigía a su casa. 

Muerte por tortura.

El conscritpo José Gabriel Dávila, quien prestaba servicio en la Brigada Blindada Galápagos de Riobamba, fue muerto el 26 de junio de 990 mediante golpes. Los militares informaron al padre que su hijo se había suicidado; sin embargo, el informe de autopsia señala la presencia de esquimosis, remelladuras y lesiones.

Roberto Ortiz, de 19 años de edad, murió el 12 de septiembre en una calabozo del Cuartel Modelo en Guayaquil. Los padres aacusan directamente a la Policía Nacional; dicen que su hijo fue detenido.

Septiembre, el día 11 estaba en perfecto estado de salud, pero el 12 se encontraron con la noticia de que había muerto. La Policía afirma que el joven fue apaleado por unos taxistas que lo detuvieron. Muerte bajo custodia.

Luis Fiallos La Torres fue detenido el 7 de marzo en el Cantón Chambo, Chimborazo, por la pérdida de un radio. Al día siguiente fue trasladado al SIC-Chimborazo donde según un informe "se encontraba en estado etílico, presentaba una pequeña escorazión en la ceja y un remellón en la nariz y se cogía con las manos el estómago por el dolor". El día 9 avisaron que el señor Fiallos había muerto en el hospital a causa de ataques epilépticos.

Pedro Villacís fue detenido por miembros de la Policía el 31 de marzo cerca de Santo Domingo de los Colorados, Pichincha.
Según un testigo presencial, el joven Villacís fue golpeado en la cabeza varias veces y luego fue disparado.

El 14 de septiembre, Víctor Rosario Congo, interno de la Cárcel Machala, El Oro, fue herido en la zabeza por un guía carcelario, quien después de garrotearlo le encerró en una celda de castigo, sin agua, luz ni servicios. Luego pasó a una celda donde permaneció desnudo y sin atención médica. El caso fue denunciado por la Comisión Diocesana de Derechos Humanos y la prensa local. 

El 2 de octubre, médicos legistas de la Procuraduría constataron la presencia de una herida contusa en la región parietal con lodo en los alrededores. Presentaba además una psicosis carcelaria. El agente fiscal solicitó el traslado del herido a un hospital, pero éste fue cumplido tardíamente.  
El 25 de octubre, a las pocas horas de ingressar al Hsopital Vernaza murió. 

Angel Patricio Peralta, de 24 año de edad, fue detenido por José Pinos cabo primero de la policía rural, sin boleta constitucional, el 27 de noviembre en Machachi, Pichincha, a pesar de ser inocente. Diez minutos más tarde, cuando los padres fueron a verlo en el retén, lo encontraron muerto por un supuesto suicidio.

Torturados

Fernando Gonzaga y su esposa fueron detenidos el 6 de diciembre de 1989 en Machala después de que agentes violaron su domicilio sin mostrar niguna orden. Los esposos fueron torturados y aún están detenidos.

María Eulalia Calambnaz, detenida el 20 de enero por la interpol de Quito, fue luego traladada a la Cárcel de Mujeres.
Cuatro días más tarde abortó a consecuencia de los golpes recibidos durante la investigación.

Maribel Apunte fue conducida el 26 de enero a la INTERPOL e investigada por las actividades de su marido. Le golpearon la cabeza y le pusieron funda con gas. El examen médico reveló que tenía cefalea generalizada causada por trumatismos en la cabeza.

Mario Alvarez fue detenido el 4 de junio por elementos de Inteligencia Militar y llevado al Comisariato del Ejército donde fue incomunidado durante site días y sometido a tortura, le aplicaron electricidad, le golpearos y patearon.

Vidal Ronquillo, presidete de la Asociación de Cooperativas Agropecuarias del Ecuador, ACAE, fue detenido el 4 de agosto en Guayaquil por miembros del SIC-Guayas, quienes violaron su domicilio, destrozaron varios enseres. Se lo llevaron con los ojos vendados a un lugar despoblado y sumergieron su cabeza en pozos de agua salada. Luego fue puesto en libertad por el Intendente.
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Desaparecidos: sus familias exigen un Estado diligente, Hoy, 29 de enero de 2014






Desaparecidos: sus familias exigen un Estado diligente

29/Enero/2014 | 00:05
La Policía creó una unidad específica. 240 oficiales se capacitan en técnicas de investigación, tino y DDHH

Si quiere que le llame a contar cómo va el caso, hágame una recarga. Si quiere que vayamos a la pericia, lléveme en taxi, pero en ejecutivo, para despistar. Si quiere que veamos los informes, vamos a almorzar. Si quiere tener respuestas, si tanta prisa tiene, consiga un detective privado. Si quiere...

Oswaldo Chapanta desapareció hace tres años en Quito, en la esquina de la Eloy Alfaro y Granados. Sus familiares lo encontraron 10 días después.... Su cadáver estaba escondido en los pastizales de Toacazo, Cotopaxi, más de 100 km al sur del sitio donde fue visto por última vez.

Mientras todos buscaban a Oswaldo, su hermana Grace no olvidaba aquella frase: "Si quiere...". Dice que la agente policial que conoció inicialmente el caso le repetía esa frase semana tras semana. "Tanto que, de la desesperación, yo misma tuve que convertirme en una especie de detective para dar con los autores de la desaparición de mi hermano y honrar su memoria".

Grace teme que el caso sea archivado. Eso temía cuando se cumplieron dos años de su muerte. Ya van tres y no hay respuestas. Ese silencio oficial de tarde en tarde se interrumpe con sobresaltos. La semana pasada, por ejemplo, los ventanales de su casa fueron bañados de tinta roja. Ella no adelanta criterios. Solo recuerda que el coronel Carlos Alulema le dijo que le llamara ante cualquier circunstancia extraña. Así lo ha hecho...

Alulema está al frente de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros. Es una unidad novísima y anteayer 240 oficiales tuvieron su primer curso para responder técnicamente ante esta amenaza.

Esta medida, en palabras de Lidia Rueda, secretaria de la Asociación de Familiares y Amigos de los Desaparecidos del Ecuador (Asfadec), es "fruto de la unión de los familiares". "Su creación es un pedido nuestro". En efecto, el 11 de diciembre tuvieron una reunión con el presidente Rafael Correa, y para la mayoría de integrantes de la asociación aquel miércoles de 2013 muchas cosas empezaron a cambiar.

Los familiares pidieron al Estado el cumplimiento de varios derechos. Se relievó el hecho de que ya no se esperen 48 horas para declarar a alguien como desaparecido. Se sugirió un programa de recompensas para quien dé información. Se formuló una propuesta de cara al Código Penal para tipificar la desaparición involuntaria. Se pidió que las causas en estos ámbitos no prescriban. Y se exigió mayor diligencia y tino, entre policías y fiscales, para resolver los casos.

Alexandra Córdova, madre del joven David Romo -desaparecido el 16 de mayo de 2013, 10 minutos antes de llegar a su casa en Rumicucho- pide que la Secom y el Ministerio del Interior pongan el mismo énfasis de otras campañas en la difusión de las fotos de los desaparecidos. "Ellos -dice sollozando- son los más buscados para nosotros: familiares, amigos, compañeros de estudio".

Luis Sigcho busca a su hijo desde 2008. Su voz es un yaraví, un silbido doblegado que se pierde entre cerros de expedientes. En su ánimo chocan la cosecha y la incertidumbre. "Como Asfadec conseguimos que los casos de desaparecidos no prescriban. Lastimosamente, en la ley está escrito que si el fiscal no obtiene mayores elementos para continuar con la investigación puede archivar un proceso. Asimismo, no se habla de sanciones para nadie. Y en las discusiones sobre el COIP no pasó la tipificación de las desapariciones involuntarias".

Lidia Rueda asiente, con la mirada clavada en las baldosas naranja de la casa de Telmo Pacheco, quien desde el 3 de noviembre pasado busca a su hijo y que hoy abre las puertas de su hogar, en la Basílica, para que la asociación proyecte su lucha.

A sus 50 y piquito ha llorado la desaparición de dos familiares. Hace 38 perdió a su prima, María Torres, en Guayaquil. La joven de entonces salía al hospital a dar a luz. Esa fue la última vez que se supo de ella. Su padre nunca tuvo respuestas. Incluso todo los informes del caso, los recortes de prensa, las hojas volantes con la foto de la chica de 23 años fueron robados. "Ese era el único tesoro que le quedaba a mi tío e incluso eso desapareció", recuerda Lidia. Y cuestiona: ¿qué ocurre en estos casos en los cuales han pasado décadas? ¿Están cerrados, no hay culpables, no habrá vindicta?

Rodrigo Garzón, hermano del poeta Gustavo, desaparecido en 1990, se pregunta lo mismo. Pero su angustia crece. "En la familia estamos convencidos de que este es un caso político, en el cual podrían estar involucrados miembros de la Policía".

La memoria de sus dos familiares llevó a Rueda a coordinar las acciones y la información técnica de la Asfadec. Incluso cuenta que se inscribió en la universidad para estudiar Sociología -va por noveno semestre-, para tener más argumentos y exigir reparación de derechos.

En este punto, el coronel Carlos Alulema dio cierto alivio a varios de los familiares de desaparecidos. En el curso del lunes aseguró que en los protocolos de investigación se evitará la revictimización de los familiares.

Luis Sigcho dice que en los últimos meses hay cambios. Cuando va a la morgue, ya no abre los frigoríficos donde están los cuerpos. Ahora repasa las fotografías en un monitor...

A la Asfadec llegan, en promedio, cuatro casos por semana. Entre los últimos las pistas apuntan a la explotación sexual. En una próxima entrega, un informe en el cual la trata de personas y las desapariciones se cruzan... (IFP)

De la desesperación tuve que convertirme en detective. Ahora ya hay cambios...’.Grace Chapanta

El Gobierno debe poner el mismo énfasis de otras campañas en los desaparecidos’. Alexandra Córdova 

Ya han pasado seis, siete años... ¿Por qué no se nos ha tomado en cuenta antes?’Lidia Rueda 



María Conde Guamán

La niña de siete años se extravió en Loja el pasado miércoles 22, hacia las 09:00, en las calles Aguirre y Rocafuerte. Ese día vestía pantalón morado y blusa rosada. Más detalles en el 098 065 2649.


Álex Sisalema Ontaneda

El 12 de enero pasado conducía un auto Aveo Family plateado, placas PCI-7006. Esa fue la última vez que se supo de él. Contáctese con el 338 0531 o el 097 904 1572.



María Fer. Guerrero

Es madre de dos pequeños y está extraviada desde el 15 de enero de 2010. Fue vista por última vez en el sector Lucha de los Pobres, en el sur de Quito: Más: 098 227 9247.


Soraya Arregui Ávila

Desapareció el pasado 16 de enero. Su cabello es negro hasta los hombros; ojos café, tez blanca y labios gruesos. Vestía jean y chompa azul. Llame al 098 403 1637.



Ernesto Gustavo Fraga

El 13 de diciembre, hacia las 09:00, salió a hacer compras para su hogar, ubicado en Pomasqui. Tiene 68 años y sufre de diabetes. Comuníquese con el 097 986 4144.

http://www.hoy.com.ec/movil-front-noticias.php?id=desaparecidos-sus-familias-exigen-un-estado-diligente-599839

Diario Hoy, 14 de enero de 1993 Represión a la manifestación de los días miércoles

Publicado el 14/Enero/1993 | 00:00
Quito. 14.01.93. (Editorial) "Es cierto que hay crisis de
ideologías -dice Ernesto Sábato, el gran escritor argentino-,
pero eso no significa que debamos aceptar el fin de los
ideales".

El corolario es de cajón: tenemos el deber de seguir luchando
por esos ideales o principios: la libertad, la justicia, el
bien común, la defensa de los desamparados y perseguidos.

Un gobierno nacido de las urnas, es decir, democrático,
debería sentirse orgulloso del pueblo al que representa, si
ese pueblo sabe mantener en alto las banderas de esos ideales;
si ese pueblo se mantiene en vigilia para que vuelva a brillar
la luz de la justicia, cuando esa justicia ha sido conculcada.

El pueblo ecuatoriano ha dado muestras de esa lucidez: no se
resigna a aceptar sin más que la desaparición sobrecogedora e
inícua de dos jóvenes, los hermanos Restrepo, quede sin
aclararse. No se resigna a bajar la guardia, cuando hay otros
de cuyo paradero no se sabe, como en el caso de Gustavo
Garzón. No quiere que los culpables queden sin castigo porque
sencillamente no sería ético.

Y no puede resignarse, también, porque es un pueblo que ama el
orden, la paz, y rechaza el caos y desea vivir con dignidad. Y
no se puede vivir dignamente si nuestros muertos no descansan
en paz, esto es, aclaradas las formas de sus muertes,
protegidos los restos amados por sus deudos. Es algo
consustancial al hombre desde que es hombre: enterrar a sus
muertos, saber como murieron, darles cristiana sepultura.

El mito de Antígona, entre los griegos, simboliza esa
necesidad primordial del hombre. Aunque la arbitrariedad del
poder lo ha prohibido, bajo pena de muerte, Antígona cumple
con su obligación moral: enterrar a su hermano. La naturaleza
humana no ha cambiado desde entonces, como tampoco la
necesidad de que la justicia sea reparada.

Lo contrario es el caos: las desapariciones no explicadas, la
tortura, los casos no dilucidados. Por ello sorprende que el
ministro de Gobierno, alegando razones de orden público,
prohíba las manifestaciones de cada miércoles en favor de que
se esclarezca el caso Restrepo. Cuando precisamente es al
revés: las manifestaciones de los miércoles se las hace
precisamente para restablecer el orden conculcado, para
restablecer la justicia, para que regrese la luz de la razón
allí donde se instalaron las sombras de la irracionalidad o de
la muerte. Va contra natura también poner en duda el derecho
de unos padres a exigir castigo para quienes asesinaron a sus
hijos.

Si no hubiera quien proteste por estas distorsiones del orden
humano que significa las desapariciones, la tortura, el
homicidio, estaríamos entrando en un túnel sin retorno: el de
la deshumanización del hombre. El propio Sábato recuerda a
Dostoievsky: según éste, Dios y el demonio se disputan al
hombre, y el territorio de ese combate es su propio corazón.
Si no hubiera quien exija el restablecimiento del orden humano
violado por el verdugo que actúa al margen de la ley,
habríamos dejado entonces que el demonio triunfe
definitivamente, que se apodere para siempre del corazón del
hombre.

Todavía es hora de rehacer lo mal hecho: para que nuestra
conciencia como nación y como pueblo quede limpia, para
restablecer la luz e impedir que las sombras que pululan en la
noche se instalen para siempre; para que tornen la claridad,
la sensatez, la razón, la conciencia, bases de un mundo real y
verdaderamente humano.
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http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/sobre-el-desorden-verdadero-45381.html